El encuentro, titulado «Mensuram Bonam como metodología de la Iglesia de Bizkaia para la medición del impacto social», ha reunido a profesionales de distintas organizaciones interesadas en incorporar criterios de impacto a su modelo de gestión.
La bienvenida ha corrido a cargo del gerente-ecónomo diocesano, José Miguel Erdozain, que ha presentado la ponencia «Una estrategia pastoral-económica integradora». En la misma, ha enmarcado la jornada ofreciendo una perspectiva general de la actividad de la diócesis de Bilbao.

A continuación, el secretario general de la Diócesis, Carlos Bargos, ha expuesto los indicadores de la aportación de la Iglesia en Bizkaia. Bargos ha mostrado varios números relativos a la atención educativa, socio-caritativa, cultural, litúrgica… Ha concluido que el valor social de la Iglesia es «evidente y colosal»,. Además, ha explicado que tratar de «monetizar» dimensiones tan fundamentales del ser humano es «un acercamiento técnico débil e insuficiente».

Por su parte, el delegado episcopal para el Consejo de Asuntos Económicos, José Joaquín Moral, ha explicado la aplicación de Mensuram Bonam. Se trata del documento publicado en 2022 por la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales. Este documento propone una inversión católica ética, económicamente responsable y transformadora, y la Diócesis lo ha adaptado más allá de las inversiones financieras.

Más allá de las cifras
La jornada ha incluido una mesa redonda moderada por el director de las emisoras diocesanas, Jabier Onaindia, con Elena Unzueta (Caritas Bizkaia), Nerea Lupardo (Fundación Aspaldiko), Carlos Olabarri (Vicario Territorial) y José Miguel Erdozain (Ecónomo diocesano).
Olabarri ha defendido que la Iglesia tiene «mucho que decir» sobre dignidad humana, bien común, vivienda y empleo. Además, ha explicado cómo se mide el valor social desde la parroquia: «Si ves que los vínculos y las comunidades se refuerzan, estás fortaleciendo la dignidad de las personas, porque la persona es relación». Sobre la resistencia a «contar», ha recordado con humor que «por un censo, Dios nace en Belén» y que llevar bien las cuentas «también es pastoral».

Unzueta ha subrayado que en Cáritas el valor social se mide «con las personas a las que acompañamos», a partir de una escucha inicial en la que participan sus 1.800 voluntarios. Ha insistido en que los datos cuantitativos no bastan. También ha recordado que, esta misma semana, Caritas Bizkaia ha informado de la concesión de más de dos millones de euros a personas y familias no atendidas por las administraciones públicas. «Muchas de ellas – ha añadido- igual se acercan porque no disponen de vivienda, pero hablando con ellas, verbalizan otras necesidades y la más grande es la falta de redes, de relaciones«.
Lupardo, por su parte, ha explicado que Aspaldiko, que cumple 28 años, nació para generar empleo en la margen izquierda y atender a personas mayores. «No somos una mercantil que se dedica a cuidar mayores. Somos una fundación privada sin ánimo de lucro», ha afirmado. Además, ha advertido de que los datos fríos «no cuentan la realidad que hay detrás». Finalmente, ha defendido que el valor social pueda tenerse en cuenta en los futuros pliegos de licitación.
El gerente diocesano ha subrayado que más allá del número «que no es suficiente para valorar el efecto de lo que se hace, se trata de objetivar las acciones y evaluar su valor social».

Cierre del vicario general
La clausura ha corrido a cargo del vicario general, Kerman López, que ha recordado que aportar valor social es «un elemento clave» del modelo de gestión del Obispado. Este modelo busca sostenibilidad en su misión de anunciar el Evangelio y hacerla creíble mediante la atención a las personas más desfavorecidas. «Invertir es un acto moral, nunca es neutral: siempre genera un impacto, sea positivo o negativo, sobre las personas, la sociedad y la Casa Común», ha afirmado.

López ha invitado a «todo inversor católico» a integrar fe, Doctrina Social de la Iglesia y ética en su gestión financiera. Esto será un camino que «requerirá proceso, compromiso, discernimiento y acción». El Obispado de Bilbao, ha concluido, «se brinda a compartir» su metodología de medición del valor social generado por la Iglesia en Bizkaia.








