Lo extraordinario de la imagen, tomada hacia 1856, no es solo el personaje, sino el soporte: un daguerrotipo. Se trata de la primera tecnología fotográfica de la historia, que apenas una década antes había comenzado a extenderse por Europa.
Sagarmínaga posa con la solemnidad de quien intuye que está siendo parte de algo nuevo. Y lo estaba: probablemente, el primer retrato fotográfico de un particular en Bizkaia.
El historiador Alberto Santana encontró la imagen en el Archivo Histórico de la Diputación Foral de Bizkaia, en 2017.
Un templo dedicado a San Isidro
La ermita de San Isidro no es, sin embargo, solo el envoltorio de esa joya fotográfica. Su propia historia merece ser contada. La construyeron en 1856 por iniciativa de los vecinos del valle, que quisieron dedicar un espacio al patrón de los agricultores. San Isidro Labrador era, en aquel Orozco agrario y devoto, el compañero de fatigas de quienes araban la tierra y recogían la cosecha.
El edificio responde al tipo de arquitectura rural que salpica los montes vizcaínos: una nave de tres tramos, ábside poligonal, muros de mampostería reforzados con sillería en las esquinas y vanos. Bajo el pórtico, protegido del viento y la lluvia, funcionó la antigua escuela del barrio.
En su interior, se encuentra un pequeño retablo neogótico y una pila bautismal de arenisca, labrada el mismo año de la consagración. Todo ello recuerda que, este espacio, fue mucho más que un lugar de culto: era el corazón comunitario de Manzarbeitia.
Ahora en el Museo
Hoy, el daguerrotipo de Sagarmínaga está instalado temporalmente en el Museo de Arte Sacro, en la exposición que estará abierta hasta el 10 de mayo de 2026.
Por lo tanto, hasta que la muestra se clausure, quienes se acerquen a contemplar la pieza podrán asomarse a aquel año de 1856, cuando Bizkaia comenzaba a mirarse a sí misma a través del objetivo de una cámara.






