«Tuvimos la gran suerte y dicha, de estar en primera fila en la audiencia del papa León XIV, en la Plaza de San Pedro«, nos explica Caselles. «Su santidad, tras bendecirnos y animarnos a escuchar frecuentemente la palabra del Señor, se nos acercó y nos saludó personalmente a cada uno, teniendo la oportunidad de sentirlo y hablar con él. No hay palabras para expresar la emoción de ese momento».
Globo terraqueo parlante
Le entregaron como regalo un globo terráqueo parlante, accesible para personas con discapacidad visual, significando la universalidad de la iglesia católica, «que el Papa acogió y manipuló con agrado».






