El acto, celebrado en Indautxu y organizado por Bake Goldeak, tuvo un marcado talante espiritual y fraterno que dejó huella en las personas que asistieron.
Diversidad religiosa al servicio de la paz
La cita reunió a varias personas de las comunidades católica, musulmana, Bahá’í y la comunidad ucraniana de rito católico oriental. Además, Igor Irigoyen, miembro de Bake Goldeak y uno de los organizadores, expresó que el sentido del acto es claro:
» Estamos presentes en Bizkaia, para pedir la paz, sobre todo para proclamar que el Dios en el que creemos, desde todas las confesiones, es un Dios de paz, que no quiere la guerra, que no quiere la injusticia, que no quiere el sufrimiento humano, sino que quiere la paz, quiere la fraternidad, quiere la convivencia entre los diferentes pueblos.»
Txoria Txori, con voces de niñas de la mezquita
Uno de los momentos que más emocionó a los presentes fue la interpretación de Txoria Txori, el poema de Joxean Artze musicalizado por Mikel Laboa. Este momento fue llevado a cabo por el coro infantil de la mezquita de Rekalde.

Un manifiesto conjunto contra la guerra
El encuentro culminó con la lectura del manifiesto conjunto, redactado y suscrito por todas las confesiones presentes. En él, los firmantes reconocen la diversidad religiosa como «una valiosa riqueza». Además, reafirman los valores compartidos que trascienden las diferencias: el aprecio por la paz y el deseo de una convivencia humana en justicia y armonía, libre de violencia.
El texto denuncia con claridad la extensión de los conflictos armados en el mundo, «alentados por oscuros intereses«, y rechaza que la amenaza militar se presente como única garantía de seguridad. También denuncia que se estén «marginando las vías del diálogo y el acuerdo«. Entre sus afirmaciones más rotundas, el manifiesto proclama:
«El Dios que afirmamos, cada cual desde su propia tradición y creencias, es ante todo Dios de la Paz, que llama al respeto de la vida y la dignidad de las otras personas.»
Y ante el uso de la religión para justificar la violencia, la respuesta fue unánime y contundente:
«Desde lo más profundo de nuestras convicciones religiosas, gritamos: No en su nombre, no en nuestro nombre.»
La música y la oración, hilo conductor
A lo largo del acto, textos de la Biblia, el Corán, los escritos Bahá’í y oraciones del sintoísmo se alternaron con canciones interpretadas por las distintas comunidades. Por ejemplo, la comunidad ucraniana de rito oriental entonó su himno Dios grande y único, clamor de libertad para su pueblo en guerra. Además, la comunidad Bahá’í aportó Tu huella, un canto a la unidad de la humanidad.
La clausura musical llegó con Solo le pido a Dios, de León Gieco. Su estribillo —«es un monstruo grande y pisa fuerte / toda la pobre inocencia de la gente»— puso el broche final a una jornada en la que se clamó contra la guerra desde diversas confesiones.
Reunión previa de la comisión de Paz y Reconciliación
Los miembros de la comisión de Paz y Reconciliación de la diócesis de Bilbao, encabezada por el vicario general, Kerman López, participaron en el encuentro interreligioso. Previamente se reunieron en los locales de la parroquia de Indautxu. En esa reunión perfilaron, entre otras cuestiones, las líneas de trabajo del próximo curso.








