La celebración se celebró ayer en la Casa de la Misericordia. Es el templo y el entorno donde se venera la histórica imagen del santo. Dicha imagen está situada a escasos metros del estadio del Athletic Club. El estadio heredó su nombre de ella y su historia está estrechamente unida a este enclave bilbaíno.

Tras sacar la imagen en procesión desde el templo, tuvo lugar la eucaristía presidida por Jesús Llarena, delgado de liturgia de la Diócesis. Concelebró la misa el sacerdote que acompaña pastoralmente a la Unidad Pastoral Garbealde, Daniel Gómez.

En la celebración participaron de manera muy especial los sacerdotes mayores de la diócesis de Bilbao que residen en la Casa, testigos de una larga vida de servicio a la Iglesia.

Entre las autoridades presentes se encontraban la teniente de alcalde del Ayuntamiento de Bilbao, Amaia Arregi. También estuvieron el presidente de la Casa de Misericordia, Vicente María del Arenal, y el exjugador del Athletic Andoni Goikoetxea. Este último está muy vinculado a la vida de la institución y es habitual colaborador de sus iniciativas.

Tras la eucaristía, Vicente María del Arenal dirigió unas palabras de agradecimiento a los presentes por su implicación. Así hizo posible una celebración que cada año pone en valor la historia y la misión de esta institución centenaria.
«La Iglesia necesita vuestro testimonio»
En su homilía, Jesús Llarena quiso poner en valor el papel de las personas mayores en la vida de la Iglesia. Dirigiéndose especialmente a quienes residen en la Casa, señaló que su aportación continúa siendo imprescindible:
«La Iglesia necesita vuestro testimonio. A veces pensamos que evangelizar consiste únicamente en hacer muchas cosas. Sin embargo, también evangeliza quien sabe vivir esta etapa con serenidad, quien ofrece sus dolores por los demás, quien mantiene viva la oración y quien sigue confiando en Dios incluso cuando las fuerzas disminuyen«.

El delegado de Liturgia recordó que la ancianidad constituye un tiempo de fecundidad espiritual. También animó a los residentes a seguir siendo referentes de esperanza para las nuevas generaciones mediante la oración, la confianza en Dios y el ejemplo de una fe perseverante.
El origen cristiano de un nombre universal
La celebración adquiere un significado especial por celebrarse precisamente en el lugar donde desde hace siglos se venera a San Mamés, mártir cristiano del siglo III cuya devoción llegó a Bilbao en la Edad Media. La tradición sitúa ya en 1447 una ermita dedicada al santo en este altozano junto a la ría. Más tarde, se levantó allí un convento franciscano. Posteriormente se construyó la actual Casa de Misericordia, que mantiene viva la devoción al mártir en su capilla.
Fue precisamente la proximidad de esta ermita la que dio nombre al estadio inaugurado en 1913. Posteriormente, el nombre pasó al actual campo del Athletic Club. Así, el estadio rojiblanco debe su denominación a uno de los santos más populares de la tradición cristiana. Esta circunstancia singular ha llevado a generaciones de aficionados a identificar el recinto futbolístico como «La Catedral».

La jornada festiva concluyó con el tradicional encuentro de convivencia entre residentes, familiares e invitados. Además, esta celebración recuerda cada año las raíces históricas de la Casa de Misericordia y mantiene viva la memoria de San Mamés. Es el patrono de la institución y figura inseparable de la historia religiosa, social y deportiva de Bilbao.








