La producción, recoge testimonios en primera persona de quienes vivieron aquellas jornadas desde muy distintos lugares: la política, el periodismo, el propio hogar de la familia Blanco o la Iglesia.
Aquellas 48 horas de angustia dejaron igualmente una huella profunda en la diócesis de Bilbao, que entonces presidía Ricardo Blázquez —hoy cardenal emérito de Valladolid—. En esa época, Joseba Segura, actual pastor de la Diócesis, desempeñaba su labor como párroco. Asimismo era delegado diocesano de Pastoral Social.
El prelado bilbaíno recuerda aquéllos momentos angustiosos al saber la noticia del secuestro y la rapidísima respuesta social con la manifestación masiva que se organizó. Sin embargo, un año más tarde de los hechos, supo que la organización armada ya tenía tomada la decisión.
Es difícil pensar primero que la comunicación llegara y que ETA fuera a cambiar una decisión que estaba tomada. En el año 98 me tocó realizar labores de intermediación y entonces descubrí cómo funcionan las cosas entre ellos. No era posible que una persona de la izquierda abertzale, en poco tiempo, comunicara nada a ETA, tenían muchos problemas de comunicación, tanto por razones de seguridad como por otras cuestiones.
Joseba Segura. declaraciones para el documental
D. Ricardo Blázquez, cerca de la familia
Desde el primer momento del secuestro, el obispo de Bilbao Ricardo Blázquez hizo pública una nota exigiendo, «en nombre de Dios», la liberación y el respeto a la vida de Miguel Ángel Blanco.
Conocido el desenlace, el obispo emitió una segunda nota condenando el asesinato como un acto «brutal» y expresando su cercanía a la familia. Días después, presidió personalmente el funeral. Pronunció una homilía en la que pidió a los presentes no ceder «al temor que hace siempre esclavos» y llamó a construir la convivencia sobre la libertad, la justicia y la paz.
La Diócesis conserva estos tres documentos en su boletín oficial: Estos testimonios hoy forman parte de la memoria histórica de aquellos días.
Una respuesta conjunta de los obispos vascos
La condena del secuestro no fue solo diocesana. Junto a Blázquez y su obispo auxiliar, Carmelo Echenagusía, firmaron un comunicado conjunto el obispo de San Sebastián, José María Setién. También firmaron el de Vitoria, Miguel Asurmendi; y el arzobispo de Pamplona-Tudela, Fernando Sebastián. En ese comunicado, los prelados rechazaban las amenazas y coacciones de la banda terrorista. Además, pedían a ETA que el asesinato no fuera, en ningún caso, el desenlace del secuestro (Vida Nueva Digital).
En el aniversario de 2022, el propio cardenal Blázquez recordó aquellos días en una entrevista concedida a Radio Euskadi (escuchar entrevista). También el entonces párroco de Ermua, José Mari Larruskain —fallecido en 2023 y recordado por la Diócesis como «un hombre que generaba comunión» (nota de bizkeliza.org)— relató en su día, en una entrevista en la revista diocesana Alkarren Barri, cómo vivió aquellos momentos junto a la familia Blanco Garrido.
Hay martirios que uno asume porque tiene que ver con sus convicciones y hay otros martirios como éste, que te vienen impuestos.
Joseba Segura. declaraciones para el documental
Una historia para las nuevas generaciones
Los propios directores del documental insisten en que su trabajo busca ser, sobre todo, un vehículo de memoria para las nuevas generaciones. Según datos que citan, hasta un 60% de los jóvenes españoles menores de 30 años desconoce hoy quién fue Miguel Ángel Blanco o qué significó ETA. «Es un documental para ver en familia», resume Sistiaga, en una entrevista en la Cadena Cope Euskadi, con la esperanza de que el visionado conjunto entre padres e hijos abra una conversación necesaria sobre lo que aquellos hechos costaron y sobre el valor de la paz y la convivencia.







