La celebración eucarística que se celebró por la tarde reunió a representantes de la comunidad universitaria y de la Iglesia, entre ellos el obispo de San Sebastián, Fernando Prado. Además, asistieron el Prepósito General de la Compañía de Jesús y canciller de Deusto, Arturo Sosa SJ; el vicario general de la Diócesis de Vitoria, Carlos García Llata; el rector de la Universidad, Juan José Etxeberria; Jaime Oraá, ex rector y el decano de la Facultad de Teología, Vicente Vide, entre otros.

La Eucaristía, acompañada por la Capilla de Música de la Catedral, puso el broche a la jornada. Un día en el que Deusto miró a sus 140 años de historia, pero también a los desafíos que tiene por delante. La Universidad abrió sus puertas el 25 de septiembre de 1886 con 115 alumnos y cuenta actualmente con más de 12.500 estudiantes.
«La universidad no puede renunciar a buscar y defender la verdad»
En su homilía, pronunciada en euskera y castellano, el obispo de Bilbao partió del Evangelio y de la afirmación de Jesús sobre el Espíritu Santo como «Espíritu de la verdad». Esta es una expresión que, señaló, adquiere un significado especial en una universidad. Sobre todo, porque es un espacio dedicado precisamente a buscar, conocer, investigar y contrastar la realidad.
Segura reconoció el valor de una aproximación al conocimiento basada en el rigor, la investigación y el contraste. Sin embargo, recordó que existen preguntas fundamentales que no pueden responderse únicamente desde la metodología científica: «¿Para qué vivir? ¿Cómo asumir y darle sentido al sufrimiento? ¿Qué significa ser humano? ¿Y qué se debe a ese ser humano?».
Para el obispo, que la ciencia no pueda responder por sí sola a estas cuestiones no es un defecto, sino un límite propio de su método. Sin embargo, el reto aparece cuando ese límite se convierte en frontera. Entonces, todo lo que queda fuera se considera simplemente opinión o preferencia privada.
Por eso, invitó a Deusto a seguir siendo un lugar donde las grandes preguntas puedan formularse «con rigor» y donde la búsqueda de la verdad se afronte sin miedo. También debe afrontarse con diálogo y humildad.
Una verdad que habla muchas lenguas
La homilía tomó también como referencia el relato de Pentecostés. Los discípulos salen de su encierro y cada persona les escucha en su propia lengua. «Una sola verdad, muchas lenguas», sintetizó el obispo.
Una imagen que aplicó a la universidad católica: «Muchas disciplinas, muchas lenguas. Una sola búsqueda humanamente significativa». En este sentido, destacó la riqueza de una institución capaz de poner en diálogo diferentes saberes, culturas y perspectivas. Todo esto desde una pregunta común por la persona y por el sentido de la vida.
«140 urte galdera bera egiten: Zer da gizakia? Galdera hori bizirik dagoan bitartean, Unibertsitatea be bai»
Joseba segura
«Esto es catolicismo», afirmó Segura, subrayando la dimensión universal de la Iglesia y su capacidad para acoger la diversidad sin renunciar a una búsqueda compartida.
Fe y ciencia, ante una realidad que siempre es mayor
El obispo abordó también la relación entre fe y ciencia. «Ahí la fe y la ciencia no compiten», afirmó. «Las dos viven de reconocer que la creación es más grande que la criatura».
En este contexto, recordó que la Universidad de Deusto fue fundada por los jesuitas en Bilbao en 1886 para contribuir a una formación rigurosa. Además, planteó una pregunta que, a su juicio, sigue siendo decisiva: «¿Qué significa ser verdaderamente humano?»
Una pregunta que «ninguna disciplina puede responder sola, pero ninguna puede permitirse no hacerse».
Citando la reciente visita del Papa León a España, el obispo recordó su insistencia en que «las ideologías pasan mientras la verdad permanece«, y pidió a la universidad que no renuncie a buscarla y defenderla por miedo: miedo a que las convicciones parezcan reñidas con la neutralidad científica, miedo al contraste con las ideas dominantes, o miedo a incomodar a la autoridad de turno. Ante estos tres miedos, reivindicó una universidad que hable «con filo y con mordiente«. Finalizó su intervención con una oración en euskera dirigida a Dios:
Egiaren espiritua, bizi zaitez Deustuko Unibertsitateetan
ikasgeletan eta laborategietan
irakasleen ahotan eta ikasleen galderetan
emon egizu bildurrikbako berbea esateko
eta umiltasuna entzuteko.
140 urte daroaz Deustuk argi horren bila.
Andra Mariak lagundu deigula.
Amen
Un aniversario con la mirada puesta en el futuro
La celebración de los 140 años coincide con una nueva etapa para la Universidad. Durante el acto académico, el rector Juan José Etxeberria presentó las líneas del Plan Estratégico 2027-2032, bajo el lema «Deusto: tradición que construye futuro». Destacó apuestas por la formación a lo largo de toda la vida, una investigación orientada a los grandes retos sociales, una universidad abierta e inclusiva y una mayor colaboración con el entorno.

Por su parte, el Prepósito General de la Compañía de Jesús, Arturo Sosa SJ, reivindicó en la lección inaugural una universidad entendida como «escuela de profundidad», capaz de buscar la verdad en medio del ruido y de poner el conocimiento al servicio del bien común.
En su opinión, la institución debe trascender la mera transmisión de información para dar el salto a la sabiduría y al discernimiento. Debe enseñar a preguntar cuándo, cómo, para qué y para quién se utiliza la tecnología, especialmente en la era de la inteligencia artificial. En este contexto, afirmó que esta debe estar al servicio de la dignidad humana, la justicia y la formación de criterio.

Cerró la ceremonia civil el lehendakari Imanol Pradales, antes de que la celebración se trasladara a la catedral de Santiago de Bilbao para la Eucaristía de acción de gracias.
El acto tuvo también un momento de recuerdo para los miembros de la comunidad fallecidos durante el curso, entre ellos el que fuera rector, José María Guibert.








