02-04-2026 Jueves, semana - semana santa
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02.04.2026
Joseba Segura, obispo de Bilbao, en la Misa Crismal:

«Para llegar con la alegría del Evangelio a nueva gente, hacen falta creyentes convencidos»

El obispo de Bilbao, Joseba Segura, ha presidido la Misa Crismal esta mañana en la catedral de Santiago, que ha sido emitida en directo a través de esta web. Homilía completa: aquí. El obispo, también presidirá esta tarde la celebración de la Cena del Señor, a las 18:00, en la catedral, -en directo a través de esta web-. A continuación reproducimos el texto de la homilía del obispo en la Misa Crismal:
 

Homilía del obispo:

Hemen gagoz, guztiok batera, Katedral honetan. Abadeak, diakonoak, fraideak, seroak, laikoak—Bizkaiko Eleiza osoa, Ostegun Santu honetan alkarturik. Gaur. Berba bat besterik ez. Baina berba horrek ikuspegi berri bat ematen dau. Jesusek esan eban, eta guk gaur entzuten dogu: orain, hemen, gure artean.

Jesús enrolla el libro, lo devuelve al ayudante, se sienta. Y dice: «Hoy se cumple esta Escritura». Hoy. No mañana. No «algún día, cuando las cosas mejoren». Hoy.

Esa palabra es la que nos reúne en este jueves santo. No celebramos un aniversario. Celebramos un hoy que se actualiza cuando unos óleos son bendecidos y salen de esta catedral hacia los distintos rincones de la diócesis. Hacia el hospital donde alguien pedirá la unción. Hacia la pila bautismal donde nuevos miembros de la comunidad serán acogidos. Hacia la frente de jóvenes -o no tan jóvenes- que recibirán el Espíritu en la confirmación. Esos óleos son vehículos del «hoy» de Dios. Y los llevaréis a vuestras comunidades.


Abadetza ez da lanbide bat. Deia, besterik ez. Eta bizirik dagoanean, ezagutu egiten da.

Celebramos también hoy el don del presbiterio. Y pedimos a Dios que nos ayude a superar dos tentaciones a quienes somos ministros ordenados.

La primera: confundir actividad con fecundidad. El cura que a las once de la noche contesta el último mensaje del día, cierra el portátil, y se pregunta cuánto de lo hecho hoy tiene que ver con aquello para lo que fue ordenado. Como si el «hoy» de Cristo dependiera del mucho correr.

La segunda es la opuesta. El repliegue. La iglesia con doce personas y ocho pasan de setenta. La tentación de resignarse a repetir lo de siempre y renunciar al desafío de evangelizar esta tierra, esta Bizkaia, este tiempo, ese «hoy» de Cristo.

Ni frenéticos ni resignados. Necesitamos pastores contentos, para los que el ministerio no sea una carga. Y eso no es solo cosa de los ordenados. Es desafío para toda la comunidad cristian. Porque cuando un presbítero se quema, la comunidad sufre. Y, por el contrario, cuando una comunidad sostiene y acompaña con afecto al pastor, este disfruta siendo lo que es y con lo que hace.


Eleiza ez da abadeen kontua bakarrik. Guztiona. Eta denon artean egiten dogu.

Los sacerdotes no existimos solos. Aquí está el presbiterio reunido, sí. Pero también diáconos, religiosos, religiosas, laicos y laicas de toda la diócesis. La Iglesia de Bizkaia, celebrando el jueves santo.

El Señor no llamó a los Doce para que funcionaran como líderes de nada. Los llamó para que estuvieran con él. Y los envió a un pueblo. Por eso, dentro de unos minutos, renovaremos las promesas de nuestra ordenación ante vosotras y vosotros. No es un trámite de casta. Es un acto eclesial: el presbiterio renueva su compromiso delante del pueblo para el que ha sido ordenado.


Isaías lo ha proclamado: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido». Ungido no para los que ya están bien. Ungido para los que tienen el corazón roto. Para el enfermo que tiene miedo en una habitación de hospital. Para el adolescente que no sabe qué creer, pero intuye que hay algo más. Para el adulto que, después de muchas búsquedas, quiere abrir de nuevo la puerta de la confianza. Ese es el trabajo evangelizador y los óleos son la mediación de la gracia que lo acompaña: siempre hacia fuera, siempre hacia el que necesita.

Para llegar con la alegría del Evangelio a nueva gente hacen falta creyentes convencidos. Familias que acompañen a quienes dan los primeros pasos. Padrinos que sean algo más que una firma. Creyentes que no deleguen en el párroco como quien deja la ropa en la tintorería.

Y hacen falta buenos presbíteros. Presbíteros que no arrastren el ministerio como una losa, sino que lo vivan con la confianza de quien sabe lo que puede aportar. Curas que disfrutan con la gente, que escuchan antes de hablar, que contagien la convicción de que lo que hacen importa. Eso es lo que la gente pide. Y tiene razón. Pero esos sacerdotes no caen del cielo. Nacen en comunidades donde se reza por las vocaciones y donde un joven puede ver que seguir a Cristo merece entregar la vida entera.

Mariari begiratu, bere jarrera otoizlaria geure egin eta Jainkoari aurkeztu deioguzala etenbarik gure herriaren aldeko otoitzak.

Gaur. Berba hemen dago. Eta atea, zabalik

Dentro de poco, estos óleos saldrán por la puerta de nuestra catedral. Hacia parroquias, hospitales, capillas. Hacia gente concreta con nombre, con angustias y con hambre de sentido. La pregunta no es si el Señor sigue ungiendo. La pregunta es quién saldrá hoy por esa puerta dispuesto a que esta gracia llegue a quien la necesita.

Imagen de la Misa Crismal

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