El programa de la mañana ha concluído con una celebración en la basílica de Santa María de Durango, presidida por el obispo Joseba Segura.
En su discurso de apertura de curso pastoral Segura ha señalado que esta diócesis «lleva cuarenta años ensayando lo que ahora se llama sinodalidad. En 1984, antes de que la palabra saliera de los manuales, esta Iglesia de Bizkaia se sentó tres años en Asamblea a discernir la voluntad de Dios. De ahí salió mucho de lo que somos: planes, consejos, la costumbre de preguntar antes de decidir. En este Goazen hay gente que estuvo allí. Y gente que ni había nacido».
Reproducimos a continuación el mensaje completo del obispo:
Bizkaia osoa dago gaur eleiza honetan: Enkarterritik Lea-Artibaira, Bilbotik Arratiara. Parrokietatik, ikastetxeetatik, Caritasetik, katekesitik etorri zarie, eta ez ezer eskatzera, zeuen burua eskaintzera baino. Begiratu alboan dozuen horri: hori da Eleizea. Holan hasten da ikasturte barria: alkarri begira.
Sabemos lo que pasa. Alguien oye «sinodalidad» y piensa: más reuniones. Y algún cura puede preguntarse: ¿y yo qué pinto? ¿Qué queda de mi ministerio si todo se decide entre mucha gente? León lo ha dicho así: si un obispo o un cura siente que la sinodalidad le quita autoridad, su idea de la autoridad está desenfocada. Mira donde no debe. Me lo aplico el primero. Y lo digo al empezar: no traigo un programa. Vengo a invitaros a sentir de un modo nuevo vuestro ser comunidad cristiana.
No empezamos hoy
Esta diócesis lleva cuarenta años ensayando lo que ahora se llama sinodalidad. En 1984, antes de que la palabra saliera de los manuales, esta Iglesia de Bizkaia se sentó tres años en Asamblea a discernir la voluntad de Dios. De ahí salió mucho de lo que somos: planes, consejos, la costumbre de preguntar antes de decidir. En este Goazen hay gente que estuvo allí. Y gente que ni había nacido.
Sínodo
El Sínodo no es una moda de Roma: refrenda mucho del camino realizado y lo une a una apuesta de la Iglesia universal. No sin resistencias: en algunos ambientes este proceso se mira con recelo, incluso con miedo. León responde a ese miedo. Dice: la sinodalidad es un antídoto contra la polarización. En un mundo de bandos —también dentro de la Iglesia—, escuchar al que piensa distinto es cualquier cosa menos debilidad. Pero cuarenta años también gastan. Las reuniones pueden volverse trámite. Los consejos, orden del día. La escucha, formulario. Todo el proceso se complica y algunos solo ven burocracia.
Gure aitite-amamek ez eben inoiz esan «sinodalitatea». Baina egin, egiten eben: auzolana esaten eutsien. Bidea konpondu behar zanean, herri osoa urteten zan, bakotxa bere tresnakaz, eta inork ez eban itaunduten nork agintzen eban. Lana amaitu arte, inor ez zan etxera joaten. Hori da sinodalitatea, geure hizkuntzan esanda: Jainkoaren herriaren auzolana. Hemen hasi genduan beste inon baino lehenago; ez gaitezan izan azkenak amaitzen.
Un evangelio acompaña estas palabras. Dos discípulos van de camino, hablando. Alguien que no reconocen les pregunta: «¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?» No pregunta adónde van. Pregunta de qué hablan. Como si el camino se decidiera en la conversación.
Conversación en el Espíritu
El Sínodo le ha puesto nombre: conversación en el Espíritu. Suena a técnica, y algo tiene de eso: silencio; cada uno habla y nadie interrumpe; luego cada cual dice qué le ha resonado de lo escuchado. Nada que ver con el cacareo de las tertulias. Este modo distinto de conversación se aprende, se practica. Y este curso queremos verlo más en parroquias, unidades pastorales, consejos, Cáritas, catequesis. Es lo primero que os pido.
Porque el Sínodo avisa: «en la conversación está en juego la conversión». Si salimos igual que entramos, hubo reunión, pero no conversación en el Espíritu. La prueba no es el acuerdo: es que alguien —quizá yo— haya cambiado de idea porque ha escuchado. Eso ya no es método: es rezar con los otros, no al principio, sino en toda la reunión.
Txalapartea ez dau inork bakarrik joten. Bi behar dira, eta bietako inork ez daki aurretik zein izango dan doinua: batak joten dauenean, besteak entzun egiten dau, eta entzundakoari erantzuten deutso. Hor sortzen da musikea, bien artean, ez da ez batarena ez bestearena. Espirituan oinarritutako alkarrizketea holakoa da: ez dago aurretik idatzitako doinurik. Bakarrik jotea ezinezkoa da. Urten daigun batzarretatik beste doinu bat ikasita.
Francisco lo dijo de esta manera: «Como nadie se salva solo, el anuncio de la salvación tiene necesidad de todos y de que todos sean escuchados». De todos. Y escuchados. De esas conversaciones saldrán, sin prisa y sin miedo, los servicios y ministerios que esta Iglesia necesita. No los voy a inventar yo. Los vamos a discernir juntos.
Comunidades
Nuestras comunidades no son las de 1984. Rezan entre nosotros latinoamericanos, africanos, filipinos, chinos. Traen una fe que a veces nos avergüenza por lo viva que es. Conversar con ellos en el Espíritu no es organizarles una misa en su lengua: es dejar que cambien cómo hacemos las cosas. Una comunidad acogedora no es la que hace sitio: es la que se deja mover de sitio.
Jóvenes
Y los jóvenes. Llevamos años intentando pasar del «para» jóvenes al «con» jóvenes. Este Goazen es un paso. Que un joven no se sienta invitado a casa de otros, sino que se sienta en su casa, donde nadie pide permiso para mover un mueble en su habitación. Si en vuestra parroquia hay un solo joven —y sé que en algunas no hay muchos más—, ya tenéis con quién empezar a hablar.
Etxe batean bisitariari atea zabaltzen jako; etxekoari, giltza emoten jako. Hor dago aldea. Urrunetik etorri diranei eta gazteei ez deutsiegu atea zabaldu behar bakarrik: giltza emon behar deutsiegu, eta onartu etxea euren erara be antolatuko dabela. Gazteok, entzun: ez zagoze inoren etxean. Zeuena da. Eta giltza daukanak ez dau atea joten: sartu egiten da.
El Sínodo define la sinodalidad como renovación espiritual y reforma estructural. Las dos cosas. Sin la primera, la segunda es lucha de poder. Sin la segunda, la primera es humo. Ese es el programa del VI Plan Diocesano y de este curso.
El Papa
Termino con unas palabras del Papa León. En junio, en Madrid, habló a los curas del discernimiento comunitario como una de las mayores oportunidades que la sinodalidad ofrece a su ministerio. Y avisó de lo que hace el Espíritu en una comunidad: «suscita vocaciones y las une, provocando a veces agitación, discusión, búsqueda de nuevos equilibrios». Y les dijo: «No os espantéis de todo esto, disfrutadlo».
Hace dos años, en Derio, os animé a que asumierais la tarea de evangelizar como propia. Os decía que el obispo y los curas no llegamos a tantas personas y vosotros llegáis a muchas más. Este curso añado: no hagáis nada solos.
Mirad esta sala. Venir a este Goazen este sábado no es una obligación de agenda: es un acto de fe. Venir es decir, con el cuerpo, que esta fe no la vivimos cada uno en su rincón, sino en la gran comunidad diocesana, la Iglesia de Bizkaia entera. Porque nadie se salva solo. Ni una parroquia. Ni un cura, ni un diácono. Ni un obispo.
Mendira doanak badaki: taldea ez da heltzen azkena heldu arte. Aurrekoak itxaron egiten dau eta atzekoak pausoa bizkortu. Bakarrik joanda luzea dan bidea, alkarregaz, laburtu egiten da. Fedea be holan dabil: ez da inor bakarrik heltzen, eta inor ez da bidean geratzen. Hauxe da ikasturte honetarako eskatzen deutsuedana: zeuen alkartean, jesarri eta entzun, Espirituan. Eta gero, jaiki. Goazen, alkarregaz, alkartuta.
Este encuentro se llama Goazen. Solemos decirlo como quien nombra un acto. Hoy os invito a que lo digamos como quienes este año quieren hacer más camino juntos y juntas. Goazen.






