Fue un día lleno de momentos inolvidables. «Alegría compartida, ilusión, generosidad y ese enriquecernos mutuamente que nace cuando nos encontramos de verdad».
En medio de todo, -explican- «también descubrimos la llamada de Jesús a sembrar futuro: a no ignorar lo que sucede a nuestro alrededor, sino a comprometernos, a mirar con esperanza y a caminar hacia adelante».
Día de profundo agradecimiento
«Gracias a tantos monitores y monitoras que siguen apostando, acompañando a su chavalería y creciendo también en este camino de alzar la mirada y construir futuro. A todos los chicos y chicas y a sus familias, que siguen caminando con nosotros, confiando en el proceso y abriéndose a descubrir a Jesús. A los presbíteros que nos acompañaron durante la jornada, haciéndose presentes y cercanos. Y, cómo no, gracias a Dios, por seguir llamándonos, por estar siempre, por acompañarnos y por regalarnos espacios como este, donde encontrarnos, compartir y seguir creciendo juntos».
La jornada se vivió con el corazón ya puesto en el Domingo de Ramos, «celebrando y dejándonos invitar a seguir a Jesús y a aclamarle con la vida».
«Un encuentro que nos impulsa a seguir sembrando, con la mirada alta y el corazón abierto».






