Iñaki Serrano nació el 25 de julio de 1941 y fue ordenado presbítero el 10 de septiembre de 1967. Su primer destino pastoral (1967-1970) estuvo en la parroquia de San Esteban de Etxebarri, como coadjutor. En 1970 le nombraron ecónomo de esa misma parroquia.
Entre 1973 y 1978 realizó estudios de filosofía en Roma y desde su regreso desarrolló su tarea pastoral en Mamariga (Santurtzi) y mantuvo un estrecho contacto con las comunidades religiosas de la localidad. Además, durante muchos años fue profesor de legislación y ética en la Escuela de Enfermería de la Universidad del País Vasco y trabajó en el departamento de bienestar social de la Diputación Foral de Bizkaia.
Aspaldiko
Iñaki Serrano fue miembro de la junta de Patronato de la Fundación Aspaldiko, desde su fundación y permaneció en ella durante 25 años (desde 1999 a 2024).
La actual presidenta de la junta de Patronato, Eneritz Gómez de Segura Etxebarria, le dedica estas líneas:
“La junta de Patronato de la Fundación Aspaldiko quiere reconocer y agradecer profundamente el tiempo y cariño que Iñaki Serrano ha regalado a Aspaldiko durante toda su vida. Sus valores ponían en el centro a la persona, y lo hacía valer en cada diálogo, debate y decisión compartida durante todos estos años.
Muchas personas en esta casa han sido testigos de su entrega y han podido compartir desde lo cotidiano mucho mas de lo que lo hemos podido hacer desde esta junta de patronato, por eso, sus testimonios hoy son el tesoro que Iñaki ha dejado sembrado en Aspaldiko. Eskerrik asko bihotzez Iñaki”.
Carlos Bargos, actual secretario general de la Diócesis y anterior director de Cáritas Bizkaia, también formó parte de la junta de de Patronato de Aspaldiko durante 11 años, donde compartió tarea con Iñaki Serrano, “sacerdote comprometido, persona entrañable y figura esencial en la historia de la Fundación”. Bargos destaca que Iñaki formó parte del primer patronato que dio vida a Aspaldiko, “contribuyendo desde sus orígenes con entrega y compromiso” y que durante más de 25 años mantuvo vivo ese vínculo, «acompañando a la fundación con la misma generosidad y convicción con que habia comenzado”.
Salud
“Su vocación por la salud fue algo más que una formación: era una pasión -destaca Bargos-. Con estudios en enfermería y una permanente curiosidad intelectual, nunca dejó de aprender ni de crecer en ese campo, porque para Iñaki el servicio de las personas era siempre una tarea inacabada y urgente.
Quienes tuvieron la suerte de tratarle recordarán a un hombre inteligente, de mirada aguda y humor fino, capaz de destilar en una sola frase la ironía justa y la calidez necesaria. Disfrutaba del encuentro con las personas —del diálogo sincero, de la conversación que nutre— y eso se notaba en cada reunión, en cada gesto.
Nos deja una huella difícil de borrar: la de alguien que supo combinar fe, cuidado y humanidad con una coherencia admirable. Descanse en paz, Iñaki”.






