A pesar del día bochornoso, los presbíteros de Bizkaia están celebrando una jornada de abrazos y saludos llenos de frescura. Un reencuentro en el que la ilusión supera el protocolo. Es una ocasión especial dedicada al servicio y fraternidad.
Antes de la misa, en el Centro de Espiritualidad de Begoña, el obispo de Plasencia, Ernest Brotóns, ha ofrecido una charla en torno al amor sacerdotal.
Zorionak gaur urteurrenak ospatzen dabezan abadeei.
— @DiocesisBilbao (@DiocesisBilbao) May 28, 2026
Reflexión del obispo de Plasencia @Diocesisplasen a los presbíteros y diáconos de Bilbao pic.twitter.com/mvoGpD6q67
En su homilía, el obispo Segura ha querido dejar claro que lo que se celebraba no era un currículum ni una carrera de éxitos. “Son cuerpos, manos que han bautizado a niños que ahora son abuelos. Rodillas que se han flexionado mil veces bajando los escalones del altar. Voces gastadas en consolar a personas en hospitales y funerales. Domingos con iglesias llenas y otros en los que duelen los bancos vacíos”.
Sin tapujos, el obispo ha hablado también de las sombras: de las veces que se predicó sin haber rezado, de los desencuentros con la institución, de los hermanos que hirieron y a los que se hirió. “No queremos pintar una postal piadosa –ha subrayado–. Porque ninguna postal así puede sostenerse 50 años”. Lo que sí se sostiene, ha añadido, es el paso de la primera oración de Jesús –“que pase de mí este cáliz”– a la segunda: “si este cáliz no puede pasar, hágase tu voluntad”. Por supuesto, todo esto está en el marco del servicio sacerdotal.
Homilía aquí.
Testimonios en la revista diocesana
En el número de junio de la revista diocesana se recogerán algunos testimonios como el deJuan Miguel Zuñiga López, que cumple sesenta años de sacerdocio y resume su experiencia con honestidad: “Ha habido sombras y luces. Pero yo creo que ha habido luces más fuertes que han tapado las sombras”.
También Javier Garai Amo, que celebra sus bodas de plata (ordenado en 2001), repasa sus etapas en Galdakao, Algorta y actualmente en Elorrio y Atxondo. Para él, la vocación es “algo vivo que evoluciona: surge, crece, da frutos y se transforma”.
Son dos voces que recogen algunas experiencias de sacerdotes de diferentes generaciones.
Una referencia a la que ha recurrido también el obispo en su homilía. «El joven – ha dicho-, está más tentado por el «que pase». El veterano, entiende mejor el «hágase». No por resignación, sino porque ha descubierto que la voluntad del Padre no es enemiga de su cuerpo». Así, el servicio constituye el vínculo entre generaciones.
Urteok hori erakutsi deuskue: bizia ez dala egiten, jasoten baino.
Joseba Segura, obispo de bilbao
La jornada de hoy finalizará con una comida fraterna en la casa de espiritualidad de Begoña donde se reconoce el servicio prestado por todos los participantes.






