Se han previsto tres asambleas territoriales, en sábado, de 10:00 a 12:30 horas, y estarán abiertas a la participación de toda la comunidad, más allá de quienes hayan formado parte de los grupos sinodales.
Desde la comisión motora del proceso subrayan el carácter abierto de esta nueva fase. “No es un encuentro solo para quienes han participado en los grupos; es una invitación a toda la comunidad diocesana”, señalan. “Queremos que estas asambleas sean espacios reales de escucha y discernimiento compartido”.
Últimos días para enviar las conclusiones
Mientras se ultiman los preparativos de los encuentros territoriales, algunas vicarías afrontan el cierre del plazo para volcar en el formulario diocesano las conclusiones de las sesiones de diálogo en torno al Documento Final del Sínodo. Es el caso de las Vicarías I y II.
Estas aportaciones servirán de base para el trabajo en las asambleas.
“La recogida de respuestas no es un trámite administrativo”, recalcan desde la comisión motora. “Es la materia prima del discernimiento que vamos a realizar juntos y juntas. Cada grupo, cada comunidad, aporta una mirada imprescindible”.
174 personas facilitadoras en marcha
Esta nueva etapa se sostiene sobre el trabajo previo realizado en parroquias y Unidades Pastorales. En la actualidad, la diócesis cuenta con 174 personas facilitadoras dadas de alta, formadas específicamente para dinamizar las sesiones de escucha y acompañar el proceso en los territorios.
“La implicación de las personas facilitadoras está siendo clave para que el proceso no se quede en el papel, sino que llegue a las comunidades concretas”, destacan desde la organización. “Sin su servicio, este camino compartido no sería posible”.
La Guía de Lectura del Documento Final continúa siendo el instrumento de referencia para el diálogo. En algunos lugares lo han adaptado a su realidad concreta.
`Es nuestra hora´
Con el lema “Es nuestra hora”, la Diócesis anima a dar un nuevo paso en corresponsabilidad. Las asambleas vicariales se presentan ahora como el próximo hito de un proceso que busca consolidar una Iglesia más participativa, en escucha y en salida.






