Las ermitas afectadas con el robo de campanas se sitúan principalmente en la comarca de Lea-Artibai y, en menor medida, en el Duranguesado. Se trata de edificios aislados, sin vigilancia permanente y ubicados en parajes remotos. Por este motivo, los convertía en objetivos vulnerables para una banda que actuaba de forma profesional y con una técnica rápida y sistemática.
Un plan preventivo
Ante la gravedad de los hechos, la diócesis de Bilbao denunció los robos ante la Ertzaintza. Contactó directamente con el Departamento de Interior para impulsar una respuesta coordinada. La colaboración fue inmediata.
La Ertzaintza diseñó un dispositivo específico de control que combinó varias medidas: el refuerzo de las patrullas rurales, la alerta a los vecinos de los barrios próximos a las ermitas —especialmente las ubicadas en lugares más aislados— y el apoyo de las personas responsables del mantenimiento de estos edificios.
Para ello, la Diócesis facilitó a los agentes la localización de las 451 ermitas de Bizkaia, permitiendo un seguimiento sistemático del patrimonio religioso del territorio.
Sin nuevos robos desde la puesta en marcha
Desde que el dispositivo entró en funcionamiento, no se ha registrado ninguna nueva sustracción. Así lo confirma Gaspar Martínez, director del departamento de bienes culturales de la Diócesis de Bilbao. Subraya, no obstante, que el cese de los robos no garantiza que no puedan producirse en el futuro: «La concienciación y la vigilancia son la mejor medida de disuasión, lo que requiere la colaboración entre todas las partes«.
Martínez destaca la rapidez con la que actuó la Ertzaintza y la importancia de la implicación vecinal en la protección de un patrimonio que, por su propia naturaleza, «no puede ser vigilado de forma permanente».
Otros territorios
La coordinación entre instituciones no se ha limitado a Bizkaia. La Ertzaintza solicitó a la diócesis de Bilbao el contacto de las diócesis de San Sebastián y Vitoria para verificar si se estaban produciendo robos de campanas similares en sus territorios y, en su caso, activar medidas equivalentes.
El plan preventivo pone de relieve la importancia de la colaboración público-eclesiástica en la protección del patrimonio cultural rural, especialmente en un territorio como Bizkaia, donde las ermitas forman parte indisociable del paisaje y la identidad de muchos municipios y barrios.







