Con el día propio de un día de verano adelantado y con la ventaja de caer en sábado, el flujo de peregrinos fue superior al de otras ediciones. Así, creyentes, familias, montañeros, deportistas, y visitantes de toda la comarca —también de las diócesis de San Sebastián y Vitoria— se congregaron en las faldas del macizo de Urkiola para honrar a San Antonio de Padua en el día de su festividad.

La jornada arrancó con varias eucaristías a lo largo de la mañana. Sin embargo, el momento culminante llegó a las doce del mediodía con la Misa Mayor presidida por el obispo de Bilbao, Joseba Segura. El templo, abarrotado de fieles, acogió una celebración en la que no faltaron los bertsolaris Peñagarikano y Sustrai Colina.

La presencia de los medios de comunicación y ETB, que retransmitió la jornada desde los alrededores del santuario, amplificó el alcance del evento. Además, esto fue más allá de quienes pudieron estar presentes físicamente.
En la feria hubo diversos puestos de venta de productos, entre ellos, dulces del convento de las dominicas de Elorrio.

Una primera vez cargada de emoción
Para Mikel Azpeitia y Juanjo Elezkano, guardianes de la Abadetxea desde septiembre de 2025, esta era la primera festividad de San Antonio al frente del santuario. Llegaron a Urkiola como relevo de Félix Moreno y Kontxi Marcos. Estos, fueron, durante doce años acompañantes de los misioneros del lugar. Los nuevos responsables, con una larga experiencia pastoral y misionera a sus espaldas, afrontaron una jornada intensa sin perder la calma. Además de participar en las celebraciones litúrgicas, tanto Azpeitia y Elezkano como el propio Félix Moreno se afanaron en atender a los distintos medios de comunicación. Estos medios se acercaron al santuario a cubrir el evento.
La voz del obispo
En su homilía, mayormente en euskera, el obispo Joseba Segura, tomando las lecturas del día, construyó una reflexión sobre el sentido de la romería.
«Vengáis del pueblo que vengáis, hoy esta montaña nos hace a todos del mismo pueblo»

El obispo habló de quienes suben a Urkiola con el corazón cargado —pidiendo salud, trabajo, el regreso de un ser querido— y apeló al episodio evangélico de los setenta y dos discípulos enviados sin equipaje y sin nombre. «Subimos a pedir un favor. Bajaremos con una tarea: id y transmitid algo de lo que gratis habéis recibido», afirmó. Además, recordó que esa tarea comienza en la propia casa de cada uno.
El obispo cerró su intervención evocando a San Antonio no como una figura a la que acudir con peticiones, sino como un hombre de fuego que predicó hasta quedar sin voz y que defendió a los más vulnerables. «El fuego que encendió a San Antonio no se apagó hace ochocientos años», dijo. También añadió un apunte de actualidad: la imagen de multitudes jóvenes rezando sin esconderse en Madrid, Barcelona o Canarias alrededor del Papa.

Una jornada especial
Entre los miles de personas que se acercaron hasta Urkiola, las motivaciones eran tan variadas como los rostros. :Luis, vino desde Zestoa. «Vengo desde hace más de 20 años. Doy una vuelta por la romería y luego, a misa. Vengo por tradición, pero sobre todo, por fe», señaló.
Félix Moreno, que durante doce años presidió la vida cotidiana del santuario y que este año regresó para acompañar en la Abadetxea y en los actos litúrgicos, no ocultó la emoción. Para él, San Antonio en Urkiola es algo que trasciende lo puramente religioso. «Este es uno de los días en que la espiritualidad de Bizkaia se hace visible. La gente sube porque lo necesita, porque algo aquí les habla. Y eso, año tras año, no cambia». Moreno atendió a varios medios de comunicación a lo largo de la jornada. Así, transmitió con la misma calidez con la que durante años abrió las puertas del santuario a quienes llegaban buscando silencio o encuentro.
Maquetas de iglesias para completar la visita
Quienes quisieron alargar la jornada más allá de las celebraciones litúrgicas pudieron visitar la exposición del durangarra Carlos García Valdivieco, instalada en el local anexo al santuario. La muestra reúne reproducciones artesanales de iglesias y ermitas de Durangaldea, elaboradas con piedra, madera, alambre, cobre, cerámica y aluminio. Son fruto de años de trabajo minucioso. La vinculación de García Valdivieco con Urkiola es antigua. Además, durante años colaboró en el santuario realizando vidrieras y mosaicos junto al misionero y artesano alavés Peli Romarategi.

La exposición permanecerá abierta los fines de semana de 11:00 a 14:00 horas, hasta agosto, en el local anexo al santuario.
Hoy, jornada de repetición
Hoy, el santuario volverá a abrir sus puertas con misas a las 10:00 y a las 12:00 horas.
De 10:00 a 15:00 se celebrará una azoka con productos de baserri. A las 12:45 tendrán lugar los juegos de herri kirolak. La jornada cerrará a las 16:30 con la romería a cargo de Aiko taldea.








