El encuentro comenzó con una eucaristía en la Casa de Espiritualidad de Begoña y continuó con una comida compartida.
Invitación del obispo
Son 10 los diáconos permanentes de la Diócesis de Bilbao. En el encuentro que tuvo lugar ayer, al que no pudieron asistir algunos de ellos, celebraron su reunión anual en torno a la Jornada del Diaconado Permanente.
El obispo ha escrito una carta dirigida a la Diócesis con motivo de esta jornada. En ella señala que no es casual que esta jornada se celebre en la memoria de San Francisco, cuya opción por la pobreza evangélica «abrió una manera nueva de abrazar la vida y a los hermanos». Joseba Segura destaca que el ministerio diaconal es una vida al servicio de la caridad, la Palabra y el altar. Añade que los diáconos ocupan «un lugar cada vez más importante y reconocido» en las comunidades. Además, afirma que su presencia no es meramente funcional: «teje lazos, construye puentes y anima a la comunión».

La carta recuerda también el amor de san Francisco por la creación y llama a cuidar la casa común. Además, enmarca la jornada en el ecuador del camino sinodal. Así, anima a las comunidades a mirar a su alrededor y a identificar a personas que puedan sentir la llamada al diaconado.
Segura concluye con una doble invitación: dar gracias a Dios por los diáconos y por sus familias. También invita a rezar para que la Diócesis cuente con nuevas vocaciones al diaconado permanente.
¿Qué es un diácono permanente?
El diácono permanente es un ministro ordenado de la Iglesia católica que recibe el primer grado del sacramento de la Orden. A diferencia de los curas, los diáconos permanentes no pueden celebrar consagrar el pan y el vino. Tampoco pueden confesar los pecados, ni administrar la unción de los enfermos.







