30-11-2025 Domingo, I semana - adviento
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Liturgia de las Horas

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Adviento, I.
Laudes y visperas de 2025-11-30:

LAUDES

SALUDO INICIAL V/. Dios mío, ven en mi auxilio. R/. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (Aleluya)
SALMODIA Antífona 1 Domingo I de Adviento: Aquel día, los montes destilarán dulzura y las colinas manarán leche y miel. Aleluya. Domingo V de Pascua: El que tenga sed, que venga a beber de balde el agua viva. Aleluya. Tiempo ordinario: Por ti madrugo, Dios mío, para contemplar tu fuerza y tu gloria. Aleluya. Salmo 62, 2-9 El alma sedienta de Dios Madruga por Dios todo el que rechaza las obras de las tinieblas Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, mi alma está sedienta de ti; mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua. ¡Cómo te contemplaba en el santuario viendo tu fuerza y tu gloria! Tu gracia vale más que la vida, te alabarán mis labios. Toda mi vida te bendeciré y alzaré las manos invocándote. Me saciaré como de enjundia y de manteca, y mis labios te alabarán jubilosos. En el lecho me acuerdo de ti y velando medito en ti, porque fuiste mi auxilio, y a la sombra de tus alas canto con júbilo; mi alma está unida a ti, y tu diestra me sostiene. Domingo I de Adviento: Ant. Aquel día, los montes destilarán dulzura y las colinas manarán leche y miel. Aleluya. Domingo V de Pascua: Ant. El que tenga sed, que venga a beber de balde el agua viva. Aleluya. Tiempo ordinario: Ant. Por ti madrugo, Dios mío, para contemplar tu fuerza y tu gloria. Aleluya. Antífona 2 Domingo I de Adviento: Los montes y las colinas aclamarán en presencia del Señor, y los árboles del bosque aplaudirán, porque viene el Señor y reinará eternamente. Aleluya. Domingo V de Pascua: Rendid homenaje al Señor, que hizo el cielo, la tierra, el mar y los manantiales. Aleluya. Tiempo ordinario: En medio de las llamas, los tres jóvenes, unánimes, cantaban: «Bendito sea el Señor». Aleluya. Cántico: Dn 3, 57-88. 56 Toda la creación alabe al Señor Alabad al Señor, sus siervos todos (Ap 19, 5) Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos. Ángeles del Señor, bendecid al Señor; cielos, bendecid al Señor. Aguas del espacio, bendecid al Señor; ejércitos del Señor, bendecid al Señor. Sol y luna, bendecid al Señor; astros del cielo, bendecid al Señor. Lluvia y rocío, bendecid al Señor; vientos todos, bendecid al Señor. Fuego y calor, bendecid al Señor; fríos y heladas, bendecid al Señor. Rocíos y nevadas, bendecid al Señor; témpanos y hielos, bendecid al Señor. Escarchas y nieves, bendecid al Señor; noche y día, bendecid al Señor. Luz y tinieblas, bendecid al Señor; rayos y nubes, bendecid al Señor. Bendiga la tierra al Señor, ensálcelo con himnos por los siglos. Montes y cumbres, bendecid al Señor; cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor. Manantiales, bendecid al Señor; mares y ríos, bendecid al Señor. Cetáceos y peces, bendecid al Señor; aves del cielo, bendecid al Señor. Fieras y ganados, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos. Hijos de los hombres, bendecid al Señor; bendiga Israel al Señor. Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor; siervos del Señor, bendecid al Señor. Almas y espíritus justos, bendecid al Señor; santos y humildes de corazón, bendecid al Señor. Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos. Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo, ensalcémoslo con himnos por los siglos. Bendito el Señor en la bóveda del cielo, alabado y glorioso y ensalzado por los siglos. Al final de este cántico no se dice Gloria al Padre. Domingo I de Adviento: Ant. Los montes y las colinas aclamarán en presencia del Señor, y los árboles del bosque aplaudirán, porque viene el Señor y reinará eternamente. Aleluya. Domingo V de Pascua: Ant. Rendid homenaje al Señor, que hizo el cielo, la tierra, el mar y los manantiales. Aleluya. Tiempo ordinario: Ant. En medio de las llamas, los tres jóvenes, unánimes, cantaban: «Bendito sea el Señor». Aleluya. Antífona 3 Domingo I de Adviento: Vendrá el gran profeta y renovará a Jerusalén. Aleluya. Domingo V de Pascua: Los fieles festejan la gloria del Señor. Aleluya. Tiempo ordinario: Que los hijos de Sión se alegren por su Rey. Aleluya. Salmo 149 Alegría de los santos Los hijos de la Iglesia, nuevo pueblo de Dios, se alegran en su Rey, Cristo, el Señor (Hesiquio) Cantad al Señor un cántico nuevo, resuene su alabanza en la asamblea de los fieles; que se alegre Israel por su Creador, los hijos de Sión por su Rey. Alabad su nombre con danzas, cantadle con tambores y cítaras; porque el Señor ama a su pueblo y adorna con la victoria a los humildes. Que los fieles festejen su gloria y canten jubilosos en filas, con vítores a Dios en la boca y espadas de dos filos en las manos: para tomar venganza de los pueblos y aplicar el castigo a las naciones, sujetando a los reyes con argollas, a los nobles con esposas de hierro. Ejecutar la sentencia dictada es un honor para todos sus fieles. Domingo I de Adviento: Ant. Vendrá el gran profeta y renovará a Jerusalén. Aleluya. Domingo V de Pascua: Ant. Los fieles festejan la gloria del Señor. Aleluya. Tiempo ordinario: Ant. Que los hijos de Sión se alegren por su Rey. Aleluya. LECTURA BREVE: Ap 7, 10. 12 ¡La victoria es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero! La alabanza y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y el honor y el poder y la fuerza son de nuestro Dios, por los siglos de los siglos. Amén. RESPONSORIO BREVE R/. Cristo, Hijo de Dios vivo. * Ten piedad de nosotros. Cristo. V/. Tú que estás sentado a la derecha del Padre. * Ten piedad de nosotros. Gloria al Padre. Cristo. PRECES Glorifiquemos al Señor Jesús, luz que alumbra a todo hombre y Sol de justicia que no conoce el ocaso, y digámosle: ¡Oh Señor, vida y salvación nuestra! Creador del universo, al darte gracias por el nuevo día que ahora empieza, - te pedimos que el recuerdo de tu santa resurrección sea nuestro gozo durante este domingo. Que tu Espíritu Santo nos enseñe a cumplir tu voluntad, - y que tu sabiduría dirija hoy nuestras acciones. Que, al celebrar la eucaristía de este domingo, tu palabra nos llene de gozo, - y la participación en tu banquete haga crecer nuestra esperanza. Que sepamos contemplar las maravillas que tu generosidad nos concede, - y vivamos durante todo el día en acción de gracias. Digamos ahora, todos juntos, la oración que nos enseñó el mismo Señor: Padre nuestro.
CÁNTICO EVANGÉLICO Benedictus (Lc 1, 68-79) El Mesías y su Precursor Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas. Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán. Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días. Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. ORACIÓN CONCLUSIVA Si se dirige al Padre: Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén Si se dirige al Padre, pero al final se menciona al Hijo: Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén. Si se dirige al Hijo: Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos. Amén. CONCLUSIÓN V/. El Señor esté con vosotros. R/. Y con tu espíritu. V/. La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros. R/. Amén. V/. Podéis ir en paz. R/. Demos gracias a Dios. Si el que preside no es un ministro ordenado, y en la recitación individual, se concluye: V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R/. Amén.

SEGUNDAS VÍSPERAS DEL DOMINGO

SALUDO INICIAL V/. Dios mío, ven en mi auxilio. R/. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (Aleluya)
* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * PRIMERAS VÍSPERAS
SALMODIA Antífona 1 Domingo I de Adviento: Anunciad a los pueblos y decidles: «Mirad, viene Dios, nuestro Salvador». Domingo V de Pascua: El alzar de mis manos suba a ti, Señor, como ofrenda de la tarde. Aleluya. Tiempo ordinario: Suba mi oración, Señor, como incienso en tu presencia. Salmo 140, 1-9 Oración ante el peligro Por manos del ángel subió a la presencia de Dios el humo de los perfumes, junto con las oraciones de los santos (Ap 8, 4) Señor, te estoy llamando, ven de prisa, escucha mi voz cuando te llamo. Suba mi oración como incienso en tu presencia, el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde. Coloca, Señor, una guardia en mi boca, un centinela a la puerta de mis labios; no dejes inclinarse mi corazón a la maldad, a cometer crímenes y delitos; ni que con los hombres malvados participe en banquetes. Que el justo me golpee, que el bueno me reprenda, pero que el ungüento del impío no perfume mi cabeza; yo seguiré rezando en sus desgracias. Sus jefes cayeron despeñados, aunque escucharon mis palabras amables; como una piedra de molino, rota por tierra, están esparcidos nuestros huesos a la boca de la tumba. Señor, mis ojos están vueltos a ti, en ti me refugio, no me dejes indefenso; guárdame del lazo que me han tendido, de la trampa de los malhechores. Domingo I de Adviento: Ant. Anunciad a los pueblos y decidles: «Mirad, viene Dios, nuestro Salvador». Domingo V de Pascua: Ant. El alzar de mis manos suba a ti, Señor, como ofrenda de la tarde. Aleluya. Tiempo ordinario: Ant. Suba mi oración, Señor, como incienso en tu presencia. Antífona 2 Domingo I de Adviento: Mirad: el Señor vendrá, y todos sus santos vendrán con él; en aquel día, habrá una gran luz. Aleluya. Domingo V de Pascua: Me sacaste de la prisión: por eso doy gracias a tu nombre. Aleluya. Tiempo ordinario: Tú eres mi refugio y mi lote, Señor, en el país de la vida. Salmo 141 Tú eres mi refugio Todo lo que describe el salmo se realizó en el Señor durante su pasión (S. Hilario) A voz en grito clamo al Señor, a voz en grito suplico al Señor; desahogo ante él mis afanes, expongo ante él mi angustia, mientras me va faltando el aliento. Pero tú conoces mis senderos, y que en el camino por donde avanzo me han escondido una trampa. Mira a la derecha, fíjate: nadie me hace caso; no tengo adónde huir, nadie mira por mi vida. A ti grito, Señor; te digo: «Tú eres mi refugio y mi lote en el país de la vida.» Atiende a mis clamores, que estoy agotado; líbrame de mis perseguidores, que son más fuertes que yo. Sácame de la prisión, y daré gracias a tu nombre: me rodearán los justos cuando me devuelvas tu favor. Domingo I de Adviento: Ant. Mirad: el Señor vendrá, y todos sus santos vendrán con él; en aquel día, habrá una gran luz. Aleluya. Domingo V de Pascua: Ant. Me sacaste de la prisión: por eso doy gracias a tu nombre. Aleluya. Tiempo ordinario: Ant. Tú eres mi refugio y mi lote, Señor, en el país de la vida. Antífona 3 Domingo I de Adviento: Vendrá el Señor con gran poder, y lo contemplarán todos los hombres. Domingo V de Pascua: El Hijo de Dios aprendió, sufriendo, a obedecer, y se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna. Aleluya. Tiempo ordinario: El Señor Jesús se rebajó, y por eso Dios lo levantó por los siglos de los siglos. Cántico: Flp 2, 6-11 Cristo, siervo de Dios, en su misterio pascual Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre. Domingo I de Adviento: Ant. Vendrá el Señor con gran poder, y lo contemplarán todos los hombres. Domingo V de Pascua: Ant. El Hijo de Dios aprendió, sufriendo, a obedecer, y se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna. Aleluya. Tiempo ordinario: Ant. El Señor Jesús se rebajó, y por eso Dios lo levantó por los siglos de los siglos. LECTURA BREVE: Rm 11, 33-36 ¡Qué abismo de generosidad, de sabiduría y de conocimiento, el de Dios! ¡Qué insondables sus decisiones y qué irrastreables sus caminos! ¿Quién conoció la mente del Señor? ¿Quién fue su consejero? ¿Quién le ha dado primero, para que él le devuelva? Él es el origen, guía y meta del universo. A él la gloria por los siglos. Amén. RESPONSORIO BREVE R/. Cuántas son. * Tus obras, Señor. Cuántas. V/. Y todas las hiciste con sabiduría. * Tus obras, Señor. Gloria al Padre. Cuántas. PRECES Glorifiquemos a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, y supliquémosle, diciendo: Escucha a tu pueblo, Señor. Padre todopoderoso, haz que florezca en la tierra la justicia - y que tu pueblo se alegre en la paz. Que todos los pueblos entren a formar parte de tu reino, - y obtengan así la salvación. Que los esposos cumplan tu voluntad, vivan en concordia - y sean siempre fieles a su mutuo amor. Recompensa, Señor, a nuestros bienhechores - y concédeles la vida eterna. Acoge con amor a los que han muerto víctimas del odio, de la violencia o de la guerra - y dales el descanso eterno. Movidos por el Espíritu Santo, dirijamos al Padre la oración que nos enseñó el Señor: Padre nuestro. * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * SEGUNDAS VÍSPERAS
SALMODIA Antífona 1 Domingo I de Adviento: Hija de Sión, alégrate; salta de gozo, hija de Jerusalén. Aleluya. Domingo V de Pascua: Resucitó el Señor y está sentado a la derecha de Dios. Aleluya. Tiempo ordinario: Desde Sión extenderá el Señor el poder de su cetro, y reinará eternamente. Aleluya. Salmo 109, 1-5. 7 El Mesías, Rey y Sacerdote Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies (1 Co 15, 25) Oráculo del Señor a mi Señor: «Siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies». Desde Sión extenderá el Señor el poder de tu cetro: somete en la batalla a tus enemigos. «Eres príncipe desde el día de tu nacimiento, entre esplendores sagrados; yo mismo te engendré, como rocío, antes de la aurora». El Señor lo ha jurado y no se arrepiente: «Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec». El Señor a tu derecha, el día de su ira, quebrantará a los reyes. En su camino beberá del torrente, por eso levantará la cabeza. Domingo I de Adviento: Ant. Hija de Sión, alégrate; salta de gozo, hija de Jerusalén. Aleluya. Domingo V de Pascua: Ant. Resucitó el Señor y está sentado a la derecha de Dios. Aleluya. Tiempo ordinario: Ant. Desde Sión extenderá el Señor el poder de su cetro, y reinará eternamente. Aleluya. Antífona 2 Domingo I de Adviento: Vendrá nuestro Rey, Cristo, el Señor: el Cordero de quien Juan anunció la venida. Domingo V de Pascua: Nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo. Aleluya. Tiempo ordinario: En presencia del Señor se estremece la tierra. Aleluya. Salmo 113 A Israel librado de Egipto: las maravillas del Éxodo Reconoced que también vosotros, los que renunciasteis al mundo, habéis salido de Egipto (S. Agustín) Cuando Israel salió de Egipto, los hijos de Jacob de un pueblo balbuciente, Judá fue su santuario, Israel fue su dominio. El mar, al verlos, huyó, el Jordán se echó atrás; los montes saltaron como carneros; las colinas, como corderos. ¿Qué te pasa, mar, que huyes, y a ti, Jordán, que te echas atrás? ¿Y a vosotros, montes, que saltáis como carneros; colinas, que saltáis como corderos? En presencia del Señor se estremece la tierra, en presencia del Dios de Jacob; que transforma las peñas en estanques, el pedernal en manantiales de agua. Domingo I de Adviento: Ant. Vendrá nuestro Rey, Cristo, el Señor: el Cordero de quien Juan anunció la venida. Domingo V de Pascua: Ant. Nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo. Aleluya. Tiempo ordinario: Ant. En presencia del Señor se estremece la tierra. Aleluya. Antífona 3 Domingo I de Adviento: Llego enseguida y traigo conmigo mi salario, para pagar a cada uno según sus propias obras. Domingo V de Pascua: Aleluya. Reina nuestro Dios, gocemos y démosle gracias. Aleluya. Tiempo ordinario: Reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo. Aleluya. El cántico siguiente se dice con Aleluya, tal como está aquí, solamente cuando el Oficio es cantado. Cuando el Oficio se dice sin canto es suficiente decir Aleluya sólo al principio y al final de cada estrofa. Cántico: Cf. Ap 19, 1-7 Las bodas del Cordero Aleluya. La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios, (R/. Aleluya.) porque sus juicios son verdaderos y justos. R/. Aleluya, (aleluya). Aleluya. Alabad al Señor, sus siervos todos, (R/. Aleluya.) los que le teméis, pequeños y grandes. R/. Aleluya, (aleluya). Aleluya. Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo, (R/. Aleluya.) alegrémonos y gocemos y démosle gracias. R/. Aleluya, (aleluya). Aleluya. Llegó la boda del Cordero, (R/. Aleluya.) su esposa se ha embellecido. R/. Aleluya, (aleluya). Domingo I de Adviento: Ant. Llego enseguida y traigo conmigo mi salario, para pagar a cada uno según sus propias obras. Domingo V de Pascua: Ant. Aleluya. Reina nuestro Dios, gocemos y démosle gracias. Aleluya. Tiempo ordinario: Ant. Reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo. Aleluya. Domingo I de Cuaresma: Mirad, estamos subiendo a Jerusalén y se va a cumplir todo lo que está escrito acerca del Hijo del hombre. Domingo V de Cuaresma: Él fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes, sus cicatrices nos curaron. Cántico: Cf. 1 P 2, 21b-24 La pasión voluntaria de Cristo, el siervo de Dios Cristo padeció por nosotros, dejándonos un ejemplo para que sigamos sus huellas. Él no cometió pecado ni encontraron engaño en su boca; cuando lo insultaban, no devolvía el insulto; en su pasión no profería amenazas; al contrario, se ponía en manos del que juzga justamente. Cargado con nuestros pecados, subió al leño, para que, muertos al pecado, vivamos para la justicia. Sus heridas nos han curado. Domingo I de Cuaresma: Ant. Mirad, estamos subiendo a Jerusalén y se va a cumplir todo lo que está escrito acerca del Hijo del hombre. Domingo V de Cuaresma: Ant. Él fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes, sus cicatrices nos curaron. LECTURA BREVE: 2 Co 1, 3-4 ¡Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordia y Dios del consuelo! Él nos alienta en nuestras luchas hasta el punto de poder nosotros alentar a los demás en cualquier lucha, repartiendo con ellos el ánimo que nosotros recibimos de Dios. RESPONSORIO BREVE R/. Bendito eres, Señor. * En la bóveda del cielo. Bendito. V/. Digno de gloria y alabanza por los siglos. * En la bóveda del cielo. Gloria al Padre. Bendito. PRECES Adoremos a Cristo, Señor nuestro y cabeza de la Iglesia, y digámosle confiadamente: Venga a nosotros tu reino, Señor. Señor, haz de tu Iglesia instrumento de concordia y de unidad entre los hombres - y signo de salvación para todos los pueblos. Protege, con tu brazo poderoso, al papa y a todos los obispos - y concédeles trabajar en unidad, amor y paz. A los cristianos concédenos vivir íntimamente unidos a ti, nuestra cabeza, - y que demos testimonio en nuestras vidas de la llegada de tu reino. Concede, Señor, al mundo el don de la paz - y haz que en todos los pueblos reine la justicia y el bienestar. Otorga a los que han muerto una resurrección gloriosa - y haz que gocemos un día, con ellos, de la felicidad eterna. Terminemos nuestra oración con las palabras del Señor: Padre nuestro.
CÁNTICO EVANGÉLICO Magníficat (Lc 1, 46-55) Alegría del alma en el Señor Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia por siempre. Gloria al Padre... ORACIÓN CONCLUSIVA Si se dirige al Padre: Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén. Si se dirige al Padre, pero al final se menciona al Hijo: Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén. Si se dirige al Hijo: Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos. Amén. CONCLUSIÓN V/. El Señor esté con vosotros. R/. Y con tu espíritu. V/. La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros. R/. Amén. V/. Podéis ir en paz. R/. Demos gracias a Dios. Si el que preside no es un ministro ordenado, y en la recitación individual, se concluye: V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R/. Amén.