21-03-2026 Sábado, IV semana - cuaresma
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Campaña Misiones Diocesanas

“Alza la Mirada – Ikus Haratago”

Hermanas y hermanos:

Un año más nos disponemos a celebrar la Campaña de Misiones Diocesanas. Envueltos aún en el impulso del Año Jubilar y dentro de ese marco, el Jubileo de los Misioneros. La Misión es compromiso y esperanza. Desde el compromiso con las diversas realidades, los misioneros y las misioneras, con su saber estar entre los pueblos, sumergidos e identificados con sus tradiciones, encarnan la esperanza cristiana que tiene su fuente y culmen en el Señor y Dios nuestro, Jesucristo.

El lema escogido Alza la mirada/Ikus haratago quiere ser una invitación a expandir los sentidos, el corazón y la mente y dejar que trasciendan los márgenes de nuestros lugares naturales: hogar, centro laboral, parroquia, diócesis y país. La actividad misionera es por antonomasia siempre un ejercicio de salida de uno mismo al encuentro con los demás. Es un descentramiento gradual pero continuo. Enraizados en esas realidades experimentan los misioneros y misioneras el júbilo de estar siempre en casa.

Alzar la mirada es al mismo tiempo vivir la catolicidad en nuestras Iglesias locales. Ampliar el horizonte ayuda a la recontextualización desde nuevas perspectivas en un escenario más amplio, diverso y dinámico. Constatar que más allá de nuestras fronteras geográficas y existenciales el Espíritu del Resucitado actúa. Alzar la mirada se convierte de esta manera en fuente de alegría, gozo e inspiración para nuestras comunidades.

Hay otro momento muy vinculado con la invitación a alzar nuestra mirada. Corroborar que nuestra realidad eclesial más próxima tampoco permanece quieta. Hermanas y hermanos llegados desde diferentes latitudes del planeta se acercan a nuestras comunidades. Su presencia entre nosotros constituye un evidente signo del momento presente y como tal tenemos el deber de acogerles e integrarles. Los muros, allí donde los pueda haber, convirtámoslos en puentes; lugares de camino y de encuentro.

La Misión hoy se vive y se piensa diferente. Son nuevos los retos y desafíos, pero el mandato sigue invariable: “Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación” (Mc 16, 15). El celo y la pasión misioneras nos impelen a la búsqueda constante de nuevos métodos de trabajo, renovadas formas de comunicación, la práctica de la escucha activa, el discernimiento riguroso de los signos de la presencia de Dios en el mundo y la formación continua de las personas que llevamos la Misión en el corazón. Y todo lo anterior, desde la más radical humildad de sabernos instrumentos y colaboradores del reino del Padre.

El Papa Francisco insistió en que la actividad misionera representa hoy el mayor desafío para la Iglesia y al mismo tiempo la salida misionera es el paradigma de toda la obra de la Iglesia. Vivamos esta Campaña de Misiones Diocesanas con alegría, confianza y mucha ilusión en el camino que en comunión seguiremos construyendo y transitando.

Que el Espíritu Santo alimente y aliente nuestra conciencia misionera y la campaña sea un momento de gracia para la reactivación de la vida de cada una de nuestras comunidades.

Manuel de Jesús Heredia Noriega
Delegado de Misiones.