Para el obispo, el 6 de febrero, Día del Ayuno Voluntario, y el 7 y 8 de febrero, Jornadas de la Campaña, «son momentos para pasar de las palabras a los hechos. Cada gesto de solidaridad —económico, de voluntariado, de sensibilización— financia proyectos reales que cambian vidas reales. El hambre tiene causas: la violencia, la injusticia, el reparto desigual de bienes, la indiferencia. Y lo que tiene causas puede combatirse».
Hacer grupo
Patxi Lupiola es el delegado de Manos Unidas en Bizkaia, desde el pasado mes de septiembre, tras 18 años en la organización, primero como voluntario, luego como consejero y tesorero.
La revista diocesana «Alkarren Barri/Comunicación», en su número este mes de febrero le hace una entrevista, en la que Lupiola declara que se siente «un voluntario más» dentro de un equipo formado por 25 personas voluntarias y una contratada. Patxi considera que hacer grupo supone cohesión y conocimiento mutuo. «Ahora que estamos ante la campaña más potente del año, es cuando se nota más esa presión».
«El día de ayuno -explica- es para concienciarnos nosotros. Si dejas de tomarte un café, coges ese dinero y lo das a una ONG de confianza, ese café puede valer, por ejemplo, para que un niño vaya a la escuela. ¡Qué maravilla! Hay que darse cuenta de que es así. Por ejemplo, el misionero de Malawi que dará testimonio en la campaña me decía que allí el salario mínimo es de 63 euros al mes. Si te das cuenta de que con 50 euros de aquí haces un mes de una familia allí… es una rentabilidad grande».
El testimonio del padre Paul Chitende
En el marco de la Campaña contra el Hambre de Manos Unidas, la Diócesis ha contado este año con el testimonio de Paul Chitende, religioso carmelita descalzo originario de Malawi.
Su trayectoria religiosa, marcada por la formación y la entrega, comenzó en 2010. Tras años de estudio de filosofía y teología, y tras vivir su noviciado, realizó sus votos perpetuos en 2018. Un año después, en 2019, fue ordenado sacerdote. Actualmente comparte comunidad en Santutxu.







