Txaber Gaztelu nació el 11 de abril de 1936. Su ordenación presbiteral tuvo lugar el 28 de junio de 1959, en la parroquia de San Francisco de Asís de Bilbao.
Tras su ordenación fue designado coadjutor organista en el santuario parroquia de los Santos Antonios de Urkiola (1959-1960). Posteriormente le nombraron coadjutor en San Bartolomé Apóstol, de Ugao Miraballes (1960-1968) y después, encargado de Zollo y en la Asunción de Nuestra Señora en Arrankudiaga (1965-1968). Fue coadjutor de Nuestra Señora de la Guía, Alonsotegi (1968-1971). Ecónomo en San Bartolomé Apóstol, de Alonsotegi (1971-1987). Miembro del equipo presbiteral de Trapaga y encargado de La Arboleda, (1987-1992). Párroco de La Arboleda, Valle de Trapaga, Santa María Magdalena, (1992-2003). Administrador parroquial de El Regato (Barakaldo. San Roque) (1993-1994) y párroco de Sodupe, la Cuadra Zaramillo, Goikuria y Zaldu (2003-2017).
Tras su jubilación estuvo colaborando en Sodupe, vivió en la residencia de Venerables, en Begoña y después, hasta su fallecimiento, en la residencia de la Misericordia.
La música
Si hay un hilo conductor en la vida de Txaber Gaztelu es la música, de la que fue un gran amante, en todas sus disciplinas. «Un buen músico, -destaca su compañero presbítero Rafa Sáez- que creó y dirigió varias corales en los destinos en los que llevó a cabo su tarea pastoral: organista, compuso canciones y grabó algún disco…«. En Alonsotegi y La Arboleda fundó dos corales, que posteriormente dirigió.
“Askatasuna eta maitasuna”
Su sobrino Koldo, le recuerda como un hombre muy familiar, divertido y alegre y, sobre todo, un apasionado de la música. “Un hombre muy religioso, que en sus sermones y en su vida siempre repetía dos palabras: ‘Askatasuna eta maitasuna’”.
Txaber tuvo un hermano cura, Julen, mayor que él, con el que siempre se llevó muy bien y junto a quien viajó mucho. Koldo también recuerda que a Txaber le encantaba pasear y e ir al monte y que hacía muchos viajes, sobre todo a La Rioja, tanto con sus sobrinos como con sus amistades.
Su funeral será mañana en Lezama, “la razón por la que se celebrará en Lezama -explica Koldo– es el arraigo que siempre tuvo Txaber hacia su casa, hacia el lugar donde nació y creció y donde siguió yendo todas las semanas mientras pudo».
Amor por la música
Mikel Terreros, de Sodupe, es actualmente seminarista en la diócesis de Vitoria. Mikel tuvo mucha relación con Txaber, durante su infancia y adolescencia y le recuerda con mucho cariño. “Fui su monaguillo desde los 11 a los 19 años, con él hice mi primera comunión. Ha sido mi sacerdote de referencia desde la niñez”.
Para Mikel, ha sido importante cómo Txaber ha trabajado la liturgia “y se ha entregado al pueblo”. Le define como una persona muy generosa, con la gente de dentro y de fuera de la parroquia. “Un hombre siempre dispuesto a tener las cosas relucientes y ordenadas, buscando el menor gasto para la parroquia. He aprendiendo mucho con él”.
También destaca su faceta como músico “Txaber creó varias corales y ha ganado algunos premios. Con él empecé a tocar el órgano y ahora sigo tocándolo en Bilbao y Vitoria”.
Mikel también rememora los años de catequesis en Sodupe “Txaber llevaba la catequesis, estaba siempre presente con los niños. Ha sido el número uno, con los grupos de confirmación y catequesis. Un hombre muy cariñoso con todos, que siempre buscaba el que todos pudiéramos participar. Trabajaba por integrar a la gente. Cuando ya no pudo conducir yo le llevaba en coche a celebrar. Éramos un equipo”.
La Arboleda y Larreineta
Txaber Gaztelu llegó a La Arboleda en 1987, con el encargo de atender las parroquias de Santa Bárbara y La Magdalena en los núcleos mineros de Larreineta y La Arboleda. En ese destino estuvo hasta 2006.
Su labor pastoral se completó con su gran implicación en la vida sociocultural en ambos núcleos, que años después le recordaron en un cálido homenaje, organizado por las asociaciones vecinales, culturales, deportivas, así como la hostelería y los comercios tanto de La Arboleda como de Larreineta y Barrio Nuevo, con el apoyo del ayuntamiento. Más información: aquí
Alonsotegitik-Alonsotegira
En 2017 fue uno de los cinco galardonados por el ayuntamiento de Alonsotegi en la primera edición de los premios Alonsotegitik-Alonsotegira. Estos galardones buscan reivindicar la identidad municipal y el buen hacer de sus vecinos desde diferentes ámbitos.
En el caso de Txaber se reconocía la labor desarrollada a través de las agrupaciones que dirigió, durante cuatro décadas y que logró unir a jóvenes y adultos en torno a la música. “El coro Gure Ametsa de txikis y mayores difundió Alonsotegi por numerosos puntos de la geografía, consiguió crear un espíritu de grupo”, elogiaban desde el ayuntamiento. Además, Txaber fomentó la recogida de papel que realizaron los desempleados de la localidad. Consiguió incluso -explicaban desde el consistorio-“implicar a personas que donaron una furgoneta para poder sacar adelante el proyecto”. Más información aquí
¡QEPD!
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