Detrás de estos números hay una red de solidaridad construida día a día: 1.805 personas voluntarias (el 77% mujeres), 3.759 socios y colaboradores, y 333 entidades jurídicas socias y donantes que hacen posible que Caritas Bizkaia pueda responder a quienes más lo necesitan. Sin ese compromiso colectivo, esta acción sería imposible.
Pobreza con muchos rostros
«Cuando hablamos de pobreza solemos pensar en personas que están fuera del sistema. Sin embargo, esta memoria nos muestra que cada vez más personas que trabajan, tienen ingresos o acceden a determinados recursos siguen teniendo dificultades para sostener un proyecto de vida estable. Son familias que viven en una situación de fragilidad permanente, en la cuerda floja, y que pueden caer rápidamente en la exclusión ante cualquier contratiempo«, señala Elena Unzueta, directora de Caritas Bizkaia.
Esta realidad se traduce en que 4.512 personas acudieron por primera vez a Caritas Bizkaia en 2025, una cifra que evidencia que la vulnerabilidad no deja de generar nuevas situaciones. Por tanto, la exclusión social, subraya la entidad, ya no es solo falta de ingresos. Es la acumulación de dificultades con la vivienda, el empleo, la salud mental, la soledad o el acceso efectivo a derechos básicos.
Boluntariotza zutabe nagusia da Caritas erakundean. #batera
— @DiocesisBilbao (@DiocesisBilbao) June 3, 2026
“El voluntariado es nuestra piedra angular” @caritas_bizkaia Más de 1.800 personas voluntarias. https://t.co/M7RZZFvEq2
Los perfiles acompañados son muy diversos: 1.917 menores de edad, 2.123 jóvenes de entre 18 y 29 años, 2.012 personas en hogares monoparentales y 4.399 personas que viven solas. De las personas acompañadas en familias con hijos a cargo, el 66% fueron mujeres. Este porcentaje asciende al 76% en hogares monoparentales. Asimismo, Caritas Bizkaia atendió a 7.657 personas migrantes procedentes de más de un centenar de nacionalidades, junto a 3.342 personas de origen autóctono.
La vivienda, el principal muro
Caritas Bizkaia identifica el acceso a la vivienda como el principal factor de exclusión social en Bizkaia. Cada vez más personas destinan una parte desproporcionada de sus recursos al alojamiento. Esto les deja sin capacidad para afrontar otras necesidades básicas o cualquier imprevisto. Se multiplican además las situaciones de alojamiento inseguro, habitaciones realquiladas o viviendas inadecuadas. También hay dificultades de empadronamiento, que bloquean el acceso a prestaciones y servicios esenciales.
Durante 2025, la entidad acompañó a 615 personas en programas relacionados con la vivienda. Además, facilitó apoyo económico a 185 personas para afrontar gastos de alojamiento y promovió el acceso a vivienda para 143 personas a través de la Fundación Eguzkilore. En su expresión más extrema, 1.416 personas fueron acompañadas en situación de sinhogarismo.
Trabajar no basta
Uno de los datos más reveladores de la memoria es que tener empleo ha dejado de ser garantía de estabilidad. La pobreza laboral se ha asentado a través de salarios insuficientes, jornadas parciales involuntarias y empleos que no cubren el coste real de la vida. Ante esta realidad, el Área de Empleo y Economía Solidaria acompañó a 2.219 personas —el 68% mujeres—. De estas, 604 accedieron a un empleo con contrato (el 73% mujeres), gracias a procesos de orientación sociolaboral, intermediación, formación y apoyo al autoempleo.
La infancia y la juventud, prioridad
Caritas Bizkaia muestra una preocupación especial por la situación de los más jóvenes. En 2025, la entidad acompañó a cerca de 3.000 menores y jóvenes de hasta 23 años. El área de infancia, familia y apoyo socioeducativo atendió a 1.054 personas: 551 niñas y niños recibieron apoyo socioeducativo y 129 participaron en un programa de educación familiar de nueve meses orientado a fortalecer una parentalidad positiva. «Cuando la pobreza afecta a la infancia y la juventud no solo condiciona el presente de esas personas. También compromete sus oportunidades y la cohesión social de los próximos años«, advierte Ana Sofi Telletxea, responsable del Observatorio de Caritas Bizkaia.
El malestar emocional
La precariedad sostenida deja también una huella profunda en la salud mental y las relaciones sociales. El malestar emocional, la soledad y el debilitamiento de los vínculos comunitarios aparecen cada vez con más frecuencia entre las personas acompañadas. Los programas de Promoción Social y Personal trabajaron con 2.016 personas. Por otro lado, el Área de Personas Mayores acompañó a 477. El Servicio Psicológico atendió a 326 personas con apoyo especializado. Además, el Servicio Jurídico acompañó a 988 personas, principalmente en materia de extranjería, acceso a derechos, vivienda y prestaciones sociales.
Una llamada a la solidaridad
La puerta de entrada a Caritas Bizkaia sigue siendo el Área de Acogida Integral, que en 2025 acompañó a 4.928 personas. Ofreció acogida, orientación y acompañamiento a quienes tienen sus redes de apoyo rotas y carecen de protección social pública. Paralelamente, 3.995 personas recibieron apoyo económico para cubrir necesidades básicas de alimentación, vivienda, transporte o salud.
Todo este trabajo solo es posible gracias a la generosidad de quienes apoyan a Caritas Bizkaia. Además, la entidad recuerda que cada donación, cada hora de voluntariado y cada socio que confía en su misión se convierte en acompañamiento real para una persona concreta, en la reconstrucción de un proyecto de vida.
«Cada dato de esta memoria representa una historia personal, un proceso de acompañamiento y una oportunidad para reconstruir proyectos de vida. Nuestro trabajo no consiste únicamente en atender necesidades, sino en caminar junto a las personas para que recuperen autonomía, derechos y esperanza», concluye Elena Unzueta.
En noviembre de 2026, Caritas Bizkaia cumplirá 70 años de acción social en el territorio. Siete décadas siendo el rostro cercano de la Iglesia junto a quienes más lo necesitan. Una tarea que, hoy más que nunca, necesita de toda la sociedad.







