El proceso de implementación se inició en las parroquias, en las Unidades Pastorales y en diversas realidades eclesiales. Con un gran número de facilitadores del proceso, se implicaron alrededor de 1.500 personas en 190 grupos sinodales repartidos por toda la Diócesis.
Desde el equipo Sinodal realizan un primer balance de esta primera etapa. “No todos los grupos mostraron la misma energía ni el mismo recorrido. En algunos lugares la participación fue amplia, en otros más escasa”. A pesar de ello, subrayan que, “en conjunto, el ejercicio de escucharse y poner en común qué Iglesia se quiere construir, ha generado una reflexión compartida muy enriquecedora”.
Estas aportaciones de los grupos se llevaron después a tres encuentros vicariales, celebrados entre febrero y marzo de 2026 en Cruces, Amorebieta y Bilbao. Fueron jornadas intensas, con momentos de conversación en el espíritu y también “con la dificultad propia de intentar sintetizar realidades muy diversas en un espacio corto de tiempo”.
Lo que se publica
Los materiales publicados en la página web recogen las aportaciones completas de los 190 grupos participantes. Incluyen además las síntesis de los encuentros vicariales, con las prioridades marcadas en cada zona. Se incluye un documento adicional con un resumen global que cruza los resultados de los tres encuentros.
Materiales completos aquí
“La intención es que cualquier persona pueda leer qué dijeron los grupos de su zona, qué se priorizó en su vicaría y cómo eso se relaciona con el conjunto diocesano. No para que todo el mundo esté de acuerdo, sino para que la conversación pueda continuar desde un suelo común”, destacan desde el equipo dinamizado por Idoia Pérez de Mendiola.
Siete retos que han emergido del proceso
Del trabajo de los grupos y de los encuentros vicariales han ido aflorando una serie de temas que se repiten, con distintas palabras, pero con preocupaciones parecidas: la corresponsabilidad real, el liderazgo efectivo de las mujeres, comunidades acogedoras e inclusivas, el acompañamiento a las personas vulnerables, la formación continua, el protagonismo de la juventud y la cultura de la transparencia.
¿Qué viene ahora?
El equipo Sinodal diocesano está trabajando en el diseño de la siguiente etapa. Lo que se ha recogido hasta ahora será presentado al Consejo Episcopal, al Consejo del Presbiterio y al Consejo Pastoral Diocesano, que ayudarán a discernir el camino para los próximos años.







