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16.02.2007

“El problema de los planes pastorales es que están congelados en el actuar”

En la jornada de clausura de la semana de conferencias del Instituto Diocesano de Teología y Pastoral (IDTP), la economista y antropóloga cultural Isabel Matilla ofreció ayer una conferencia titulada “Nuevas espiritualidades, nuevos sentidos”. La búsqueda de las diferentes formas de espiritualidad y las consecuencias que éstas podrían tener en la sociedad fueron los puntos centrales de una charla que suscitó un diálogo muy enriquecedor entre el público asistente.

La ponente comenzó su conferencia de una forma muy poco habitual, recitando un poema de Gioconda Belli titulado “Los portadores de sueños” y a continuación haciendo referencia al texto bíblico de la visita de los Sabios de Oriente. De este modo, introdujo uno de los temas centrales de su charla: la importancia de distinguir el “hacer” como sinónimo de cumplir y el “actuar” como sinónimo de transformar. “El problema de los planes pastorales que se plantean en muchos lugares es que están basados en lo que yo llamo la doctrina de la percepción. Utilizan mucho tiempo en observar y analizar la situación, pero están congelados en el actuar, en las pasiones”.

Por otro lado, explicó que la “impasividad” es la que dificulta ver la situación de la gente que está en peores condiciones que nosotros, ya que hace que no tengamos ningún tipo de convicción espiritual en la solidaridad “hundiendo a la gente más necesitada en el total anonimato”. En este punto de la conferencia, la economista quiso poner un ejemplo práctico muy actual que ayudó a los asistentes a comprender lo que estaba explicando: “en estos últimos días hemos asistido a una gran manifestación de este anonimato dejando a la deriva a 400 inmigrantes en el Marine I”.

Justicia, igualdad y solidaridad

Los siete años que pasó como misionera en Ecuador hicieron que Isabel Matilla adquiriese un gran sentido de la justicia, igualdad y solidaridad; tres términos que ella considera muy importantes. Explicó que de la denominada “ética de supervivientes” que se basaba en vivir la espiritualidad con una gran Fe y de avanzar con dignidad, se debe pasar a la “ética de resistencia”. Este segundo modelo supone hacer un esfuerzo por transformar la realidad que nos rodea y avanzar siempre en aras de la Justicia Social. La ponente admitió que “no hay modo alguno de cambiar una situación si hay un sistema dominador de relaciones humanas”.

El papel de la mujer fue otro de los puntos fuertes de la conferencia. La ponente abogó por un reparto equitativo en todos los niveles sociales haciendo que poco a poco la organización en vertical se vaya tornando horizontal: “la mujer ha tenido históricamente un gran papel en la espiritualidad pero de puertas adentro y ya es hora de que esta espiritualidad sirva para la búsqueda de la armonía en lugar del dominio”.

Teniendo en cuenta las nuevas propuestas de espiritualidad, la ponente ofreció avanzar hacia lo que llamó la “pragmatopía”, que en griego significa “un lugar real”, en contraposición con el término convencional de utopía que, literalmente significa “ningún lugar”.

Isabel Matilla junto a Pilar de Miguel