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25.03.2009

Juana Jugan, fundadora de las “Hermanitas de los pobres” será canonizada en octubre

El próximo 11 de octubre, el papa Benedicto XVI canonizará en Roma a Juana Jugan (sor María de la Cruz), fundadora de la Congregación de las Hermanitas de los Pobres que, en Bilbao, regentan desde 1883 la Residencia de ancianos “Mi Casa”, ubicada en la calle República de Begoña. Las Casas de las Hermanitas de los Pobres funcionan como una gran familia, ya que su ideal es que cada uno de los residentes se encuentre como en la suya propia. La congregación de las Hermanitas de los pobres, fue fundada por Juana Jugan (sor Maria de la Cruz) en el año en 1839, en Saint Servan (Francia). Son una congregación religiosa consagrada exclusivamente al servicio de los ancianos pobres y enfermos que carecen de medios económicos suficientes, tal y como se recoge en el artículo primero de sus estatutos.

Sor María de la Cruz nació en Cancale, Ille-et Vilaine (Francia), el 25 de octubre de 1792. A los 25 años dejó su casa para ir a Saint Servan donde trabajó como ayudante de enfermera, siempre sintió predilección por ayudar a los más desamparados. Entró a formar parte de la Orden Tercera del Corazón de la Madre Admirable. En 1839, comenzó a acoger a ancianos necesitados y enfermos. En 1843, entre ella y tres compañeras, ya atendían a más de cuarenta. Sus compañeras, la eligieron como superiora de la pequeña asociación que se encaminaba hacia una verdadera vida religiosa y adoptaron el nombre de Siervas de los Pobres, primero y más tarde Hermanas de los Pobres. Sor María de la Cruz falleció a la edad de 87 años en La Tour Saint-Joseph. Antes de su muerte, el Papa León XIII aprobó las Constituciones de la Congregación que contaba por entonces con 2.400 Hermanitas.
 
La Casa de las hermanitas de los Pobres, en Bilbao, tiene capacidad para 108 residentes. No hacen distinción entre ancianos validos y asistidos y acoge sólo ancianos sin recursos económicos o con pensiones mínimas. Al ingresar en la residencia se le indica al residente que deberá ceder el 85% de la pensión (si la tiene). “Esto es una ayuda sustanciosa, pero está muy lejos de ser suficiente, pues no alcanza ni el 50% de los gastos de la casa, que funciona gracias a la ayuda de la Divina Providencia, a través de una red de amigos y bienhechores (que nos ayudan con dinero o en especie, comida, ropa, etc.). Dos hermanitas salen todos los días a hacer la colecta” explica sor María José.
En el funcionamiento actual de “Mi Casa”, en Bilbao, además de la superiora, hay otras 15 Hermanitas, de las cuales, nueve son auxiliares de clínica, dos son ATS, una es auxiliar administrativa y cuatro son ayudantes. En este momento, la casa cuenta con una plantilla de 37 personas y hay 85 ancianos acogidos. Las responsables del centro resaltan que no reciben ninguna clase de subvención de ningún organismo oficial ni privado. Otro capítulo importante es el del voluntariado, cuyo número, unos 50, es una parte fundamental para el funcionamiento de la casa, ya que, aportan ayuda totalmente desinteresada tanto en asuntos relacionados con su profesión (abogado, médico,  fisioterapeuta, informática y psiquiatra), como en el cuidado y atención a los ancianos (ayudándoles en las actividades que los ancianos no pueden realizar por sí mismos).
La Congregación de las Hermanitas de los Pobres llegó a Bilbao por primera vez el 29 de febrero de 1879 y se instalaron en una casa alquilada en la calle Ollerías, hasta que recibieron, en donación, unos terrenos en la zona de Atxuri. En 1884 inauguraron una residencia que prácticamente un siglo después en 1982 y debido a un importante deterioro decidieron derribar y construir la nueva un poco más arriba. La actual “Mi casa” fue inaugurada el 29 de septiembre de 1985.