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02.11.2023
Obra de Benito Yeregui, del año 1889

Restaurado el reloj de la iglesia de Gabika, en Ereño

La torre de la iglesia San Juan Bautista del barrio de Gabika, en Ereño, vuelve a lucir el reloj del año 1889. Fue obra, de Benito Yeregui, miembro de la saga de herreros-relojeros de la localidad gipuzkoana de Zumaia. Algunos miembros de la familia Yeregui han participado en la bendición e inauguración del reloj restaurado. El acto se ha enmarcado en la celebración de la misa de difuntos que ha celebrado la comunidad presidida por el obispo de Bilbao y concelebrada por el vicario territorial, el párroco y sacerdotes y religiosos del entorno.

Esta mañana ha tenido lugar la inauguración del reloj restaurado de la iglesia de Gabika, en Ereño. La bendición de la maquinaria reparada ha corrido a cargo del obispo de Bilbao, quien ha presidido en el mismo templo la festividad del día de los difuntos.

En la presentación de la restauración de la máquina, ha participado el biznieto del relojero, Benito Yeregui, quien lo fabricó en 1889. Xabier Yeregui ha agradecido la implicación de la Diócesis,del consistorio de Ereño, de la parroquia y del centro Formativo Somorrostro – quien ha realizado la restauración- . El proceso comenzó el año 2019, pero con motivo de la pandemia se ha alargado hasta hoy.

Gaspar Martínez, responsable de Cultura y Patrimonio de la Diócesis de Bilbao, ha señalado la importancia de los relojes de los campanarios en nuestra cultura. «A partir de las primeras fundiciones, que venían de las antiguas ferrerías, se dieron muchos pasos para acomodarse a las posibilidades de la industrialización. Una buena muestra son estos relojes. Marcaban el ritmo de la vida de las personas. Antes había relojes de sol en muchas localidades. Posteriormente llegaron los relojes con maquinaria, que junto con las campanas, eran los que anunciaban los nacimientos, los fallecimientos o las urgencias en los pueblos».

El párroco de Gabika, Aingeru Merikaetxebarria, ha agradecido a la comunidad parroquial el impulso que ha dado para apoyar este proyecto. Además, ha sido una buena ocasión para pintar el templo, que aunque no se distinga por su valor histórico, « tiene un gran peso sentimental y religioso» para los habitantes del lugar.

El presupuesto del arreglo del reloj ha sido de unos 8.000 euros. Una parte del mismo lo ha sufragado el consistorio y el resto, lo ha financiado una fundación privada.

El obispo junto a algunas personas que han acudido a la inauguración