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21.04.2009

La HOAC de Bizkaia constata las dificultades en la conciliación de vida laboral y familiar

En la HOAC de Bizkaia han creado varios grupos de trabajo llamados “sectores”, que están abiertos a la participación de personas que no son de la HOAC, y pretenden ser un instrumento para acercarse a los problemas del mundo obrero. En uno de ellos, el denominado “sector familia obrera”, han observado que la situación actual de la familia está marcada por el paro, las condiciones de trabajo (temporalidad, flexibilidad, bajos salarios), la reducción del Estado del Bienestar (el alto precio de la vivienda, las bajas pensiones y ayudas sociales), la dificultad para conciliar vida familiar y laboral, y la desestructuración familiar, con independencia del tipo o modelo de familia que se pueda establecer. Con los datos obtenidos han elaborado el documento “La familia obrera: dificultades en la conciliación de vida laboral y familiar”, en el que resaltan que las relaciones que se establecen entre persona, familia y sociedad están influenciadas, entre otros factores, por la forma en que está organizado el trabajo, y que el modelo de flexibilidad ha roto la estructura de los tiempos, y muchas tareas ya no se pueden realizar “visitar a amigos, familia, participar en una asociación, en la iglesia, en un sindicato, ir al cine o hacer deporte”…

Desde la HOAC se han acercado a la realidad de distintas familias a través de unas encuestas, que les han servido para profundizar en las dificultades de conciliación de la vida familiar y laboral. Entre otras cosas, las familias entrevistadas han contado que cuando hay niños, lo habitual es “recurrir a la ayuda de familiares” (sobre todo abuelos y abuelas), amigos, o personas contratadas para cuidarles, llevarles o traerles del colegio, o de las actividades extraescolares y cuando se ha optado por una reducción de jornada, “la economía familiar se resiente”: la hipoteca, la guardería…
En muchos casos, constatan los autores, “los horarios de trabajo y las necesidades de atención a niños o personas mayores, hacen que ’las relaciones de pareja se deterioren o se aparquen’. También pasan a un segundo plano la participación social, el ocio personal, la transmisión y el cultivo de la fe… Pero también hay personas sin hijos que ven limitadas sus posibilidades vitales por los horarios o condiciones de trabajo, que les impide plantearse tener hijos. Pocas personas nos responden que los problemas se superan con facilidad. En casi todas las respuestas están presentes palabras como ‘agobio, tensión, estrés, angustia, ansiedad’. En algunos casos se muestra resignación, porque ‘no hay otras opciones’. En otros, se renuncia al tiempo de ocio, ‘aunque se hace duro y es fuente de conflictos’. En un caso nos manifiestan que las dificultades ‘han sido motivo de separación, pues no ha habido espacios para la pareja”’. Según el documento alguna mujer expresa sensación de fracaso, porque no llega a todo: trabajo, hogar, hijos. “Como mujer sientes que tienes derecho a ejercer tu profesión fuera de casa, y por otro como madre sientes que tienes no sólo derecho sino obligación de estar con tus hijos”. 
Los autores del estudio también pretendían saber si dentro de la familia se comparten las tareas del hogar, para así poder compartir en igualdad el ocio, las relaciones sociales, etc. Algo más de la mitad de las familias encuestadas contestan que sí se comparten las tareas. Algunas respuestas no son tan rotundas y expresan que se comparten “más o menos”, “se comparten pero poco”… Finalmente en algunos casos, pocos, la respuesta es que no se comparten. También les interesaba saber qué propuestas plantean las familias para mejorar la conciliación. Y, han agrupado la variedad de propuestas en tres bloques:
En relación con las infraestructuras: “Más guarderías. Flexibilidad en sus horarios. Centros públicos de 0 a 2 años; Comedores en todos los colegios; Escuelas para padres-madres”. En relación con las prestaciones sociales: “Alargar período de baja maternal y paternal; Ampliar el permiso de lactancia y cuidados de niños; Posibilidad de excedencias con financiación; Reducciones de jornada con mejores compensaciones económicas; Subvención para contratar a personas para el servicio doméstico; Remuneración a la persona que se queda en casa, dependiendo de los ingresos que haya en la familia.” En relación con las empresas: “Fomentar las medidas de conciliación en las empresas, de forma que utilizar los derechos no sea una decisión traumática; Trabajar educativa y culturalmente para que el tiempo que se dedica a la vida personal y familiar se valore a mayor nivel que la dedicación productiva; Flexibilidad en los horarios de trabajo, para poder responder a “eventualidades”; Poder trabajar en casa en algunos momentos; Horario normalizado, bien mañana o tarde, pero estable; Fomentar la jornada continua; Facilitar más posibilidades de reducción de jornada; Salarios más altos, que permitan que con un solo sueldo, salga adelante una familia.”
Aunque desde el Sector familia obrera y educación de la HOAC siguen trabajando para profundizar en las diversas situaciones, estas encuestas les han reafirmado la necesidad de “denunciar que la mercantilización de la vida y de la persona, y el modelo de producción y consumo hacen que la familia no exista. Detrás del individuo, del trabajador o trabajadora, no hay nadie. Se funciona desde la creencia de que cuando se contrata fuerza de trabajo, se contrata a individuos, cuando en realidad se contrata a una familia. Esta situación ha permanecido oculta hasta la incorporación de la mujer al mundo del trabajo asalariado. Ahora se hace necesario el reparto de las cargas familiares. Esto crea conflictos para la mujer, que soporta doble jornada de trabajo, para las tareas de cuidado y educación de los hijos, que son realizadas por los abuelos, para las relaciones de pareja, que se trivializan, se rompen, y a veces, terminan en violencia… Es necesario hacer lo posible por defender y lograr el reconocimiento de los derechos familiares de las personas y los derechos sociales de las familias” destacan.
“Familia y trabajo… requieren una consideración más conforme a la realidad, una atención que las abarque conjuntamente… Es necesario para ello que las empresas, las organizaciones profesionales, los sindicatos y el Estado se hagan promotores de políticas laborales que no perjudiquen, sino favorezcan el núcleo familiar” (CDSI, 294)” concluyen.