Durante el encuentro, los ocho equipos de HOAC Bizkaia compartieron experiencias presentes en sus entornos cotidianos (migrantes, pensionistas, víctimas de accidentes de trabajo). Las contrastaron con la Palabra de Dios y concretaron nuevos compromisos para seguir actuando frente a la precariedad, el individualismo y la desigualdad.
La jornada sirvió para recordar la fuerza de la esperanza compartida (proceso sinodal, presencias parroquiales, pastoral obrera). También para ampliar la mirada hacia una realidad decisiva para la dignidad humana: el mundo del trabajo. En sintonía con las recientes llamadas de León XIV, la HOAC reivindicó el derecho a una vida digna a través de un empleo estable, con derechos y capaz de sostener un proyecto de vida. El movimiento renovó así su apuesta por construir comunidad y seguir cuidando el trabajo para cuidar la vida.







