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14.03.2007

“Remar hacia las oportunidades para despertar a la Iglesia del sueño en que está sumida»

El teólogo y presbítero diocesano Javier Vitoria mostró una rotunda postura de pesimismo hacia la Iglesia de Jesús hoy en día. Lo hizo ante un público que abarrotó el salón de actos de la parroquia Corpus Christi de tal modo que se tuvieron que habilitar asientos extras en la sala para todos los asistentes. Sin embargo, él trata de paliar esta actitud pesimista con la esperanza cristiana que “nace de la promesa de Dios y que es necesaria para aplicar el método ensayo-error, porque es de los errores de lo que se aprende”

Javier Vitoria explicó las razones que le llevan a pensar en el decaimiento de la Iglesia de un modo claro y muy explícito. Por un lado, la misión evangelizadora. “Ahora todo tiene que ser evangelizador por obligación, pero no sabemos cómo hacerlo correctamente. Y es que convertir el evangelio en realidad no es fácil”. En segundo lugar el teólogo citó la transmisión de la Fe como una cadena “que se está interrumpiendo porque no hemos sido capaces de crear las condiciones necesarias para la experiencia religiosa”.

Pero si hubo un punto en el que Javier Vitoria hizo especial hincapié, ése fue el de la presencia pública de la Iglesia y su estructura vertical. Dio un ejemplo actual que no dejó a nadie indiferente: “¿Cómo podemos los sacerdotes responder a declaraciones como la que acaba de hacer el obispo de Huesca sobre la política del gobierno? Se necesita una organización en la que más claramente aparezca la igualdad en dignidad de todos los miembros de la Iglesia porque el que preside lo debe hacer como Cristo y no como un coronel”.

Necesidad de pluralismo

Javier Vitoria quiso también remarcar la importancia de que existan opiniones para todos los gustos y que de todas se aprenda algo. El ponente puntualizó que “el pluralismo está siendo negado fácticamente en la Iglesia y ése es un gran mal”. Para ilustrar este hecho, realizó una comparación que no pudo menos que arrancar una sonrisa de los asistentes: “la incomunicación es como un triángulo del bar eme. Tiene pan, atún y pan y encima de todo eso le echan mayonesa, pero no lo mezclan. Así es como se actúa en la Iglesia, hay una acumulación de opiniones pero no se consigue la comunicación”. Este hecho es, según Javier Vitoria, muy perjudicial porque “la gente se acaba agotando de que no la escuchen”.

En conclusión y ante una situación que “está siendo liderada por el miedo y la desconfianza que sólo producen un cerrazón en nosotros mismos”, el teólogo abogó por “remar hacia las oportunidades y los riesgos que se presentan para despertar a la iglesia del sueño en el que está sumida”. Para finalizar Javier Vitoria afirmó que salir de esta turbación “sólo es posible si se actúa con el corazón de la Fe”.