Un grupo de trabajadores de Barria, la sede del Obispado en la Plaza Nueva, se concentró ayer en el espacio público para reclamar el cese de la violencia. Tras el acto silencioso, desplegaron la pancarta en el balcón del edificio con el lema «Por una paz desarmada y desarmante. Gerrarik ez».
De esta forma, han sido el primer colectivo en materializar una de las dos propuestas que la Comisión Diocesana de Paz y Reconciliación ha lanzado con motivo de la solemnidad de Pentecostés. Esta festividad se celebrará el 24 de mayo.
La iniciativa nace como respuesta al llamamiento del papa León XIV en la vigilia de oración por la paz del 11 de abril. En esa ocasión, el Pontífice alertó frente al riesgo de la indiferencia y la resignación ante el mal, el odio y la guerra. Además, el papa convocó a la Iglesia entera a ser «un gran pueblo al servicio de la reconciliación y de la paz».
Con este motivo, la comisión de Paz y Reconciliación propuso utilizar la oración del papa en las eucaristías. Al mismo tiempo, invitó a construir de forma colectiva una pancarta. Además, propuso desplegarla en silencio durante cinco minutos al final de la celebración de Pentecostés.
Con su acción pionera de ayer, los trabajadores de Barria no solo han adelantado el gesto exterior propuesto por la comisión. También han querido lanzar un mensaje de ánimo al resto de la comunidad diocesana.






