Con motivo de la actuación del primer sábado de agosto en Arratzu —una cita marcada por el fallecimiento del organista titular del templo, Juan Bilbao- , a quien se dedicó la actuación, Benantzi Bilbao, organizador del ciclo, realiza un balance de esta edición.
22 ediciones y con un gran éxito de público
Estamos muy contentos. Ha habido mucho público en todos los conciertos y la respuesta de la gente va creciendo en cada edición.. Este año, además, la exposición que tenemos en el Euskal Herria Museoa está atrayendo a más gente todavía. No es habitual que haya una exposición sobre órganos en un museo, así que también es una iniciativa especial.
Este año, además, se están recogiendo fondos para ayudar a las parroquias.
Sí, la petición llegó de la Diócesis y nos pareció una buena iniciativa. Hemos colocado una cesta en todas las iglesias donde se celebran los conciertos. En la presentación de cada actuación, animamos al público para que colabore en la supervivencia de los templos de estas localidades rurales del Urdaibai, La respuesta de la gente, hasta ahora, también está siendo positiva.
Los organistas y músicos son de primer nivel. ¿Cuesta cerrar el programa?
Sí, porque en julio y agosto hay festivales en todo el mundo. Si no se cierran las fechas con suficiente antelación, no es fácil. Nosotros normalmente empezamos a cerrar el cartel en enero, y a veces incluso en enero ya es tarde.

¿Tenéis algo ya para la próxima edición?
Todavía estamos pensando qué tema elegir. De momento, estamos centrados en la exposición. Viendo el éxito que ha tenido, queremos hacerla itinerante y llevarla de Gernika a Bermeo. De ahí, hasta Gautegiz de Arteaga e incluso a Etxalar. Ya veremos las posibilidades que tenemos para ello.
Un órgano `especial´ para el concierto de Arratzu
El armonio de Arratzu está en proceso de reparación. Por ello, en el concierto del sábado en el templo de Santo Tomás, se utilizó un órgano especial: un instrumento pensado para acompañar a agrupaciones orquestales y vocales, con los registros básicos necesarios para ese trabajo.

El órgano que sonó en el concierto del sábado pasado en Arratzu, fue construido hace ocho años por Sergio del Campo en su taller de Otxandio. En su momento construyó dos ejemplares gemelos a la vez, uno de los cuales es el que sonó en la localidad de Busturialdea. Del Campo se dedica principalmente a la restauración de órganos históricos, por lo que la construcción de instrumentos nuevos ocupa una parte menor de su actividad.








