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12.05.2020
Ignacio Fernández

Testimonio agradecido de un cura en su experiencia de acompañamiento

Hace un año, varios presbíteros de la Diócesis formaron un grupo y se ofrecieron a estar disponibles durante las noches en los servicios de atención en los hospitales de Bizkaia. Lo plantearon en la delegación de Caridad y Justicia, que estuvo de acuerdo y comenzaron a funcionar el 1 de junio de 2019, complementando el trabajo de los equipos que se ocupan de la atención religiosa en hospitales -Servicio de Atención Religiosa y espiritual (SARE)-, en el que participan religiosas, presbíteros, laicos y laicas, que mantienen una presencia durante el día. Uno de los presbíteros que forma parte de ese grupo es Ignacio Fernández, vicario episcopal de la vicaría VI y párroco en San Juan Bautista, San Bartolomé y San Máximo de Leioa. Estas semanas Ignacio ha estado visitando a las religiosas del Amor Misericordioso de Larrondo, donde fallecieron 5 hermanas, las Clarisas de Derio, Las Mercedarias, de Lañomendi y las Carmelitas, de Getxo, con quienes ha compartido oración y celebración, rezando de forma especial por todas las personas que lo están pasando mal debido al Covid 19.

Ignacio ha querido transmitir su testimonio agradecido por la experiencia que está viviendo estos días:

El pasado 14 de marzo comenzó este tiempo de confinamiento, recuerdo ese primer domingo con una sensación de tristeza, de pena, con ganas de llorar ante una situación nueva, desconocida y llena de incertidumbre.

En este tiempo, se ha hecho lo poco que se ha podido, a veces con la sensación de que podríamos hacer más, o que quizás deberíamos haber tomado la iniciativa y llamar más a la gente, tratar de estar más presente…

Hay algunas cosas positivas que he vivido y quiero compartir; recuerdo un día que fui al hospital Quirón de Erandio a confesar a un enfermo de covid, el mismo paciente me dijo, que como no me dejaran entrar, le confesase desde el aparcamiento del hospital, desde donde se veía su habitación. Desde ahí teléfono en mano a distancia, pero viéndonos, tuvo lugar un momento grande de encuentro y de reconciliación. Me impresionó el testimonio de fe, la serenidad y la confianza puesta en Dios, estaba preparado, y quería prepararse para estar en paz con Dios. 

También recuerdo y agradezco las visitas a hospitales, el buen trato que he tenido en santa Marina, Basurto, Gorliz, recuerdo ir para llevar la comunión a algún enfermo, y acabar realizando alguna que otra unción de enfermos a pacientes de covid 19. Lo mismo en los cementerios, en el cementerio de Getxo para dar sepultura a una feligresa de Leioa y al verme otras personas que también estaban para dar sepultura a su ser querido me pidieron un responso.

En resumen, refuerzo mi idea de que nuestra tarea es esencial, que no es ni mucho menos un adorno, un envoltorio, sino que la gente necesita de la esperanza y el amor de Dios, y que espera y desea nuestra presencia en medio de sus vidas, sus dificultades, penas y tristezas.

Ahora que podemos celebrar la Eucaristía con el pueblo de Dios y volver a celebrar juntos nuestra fe, un sentimiento tengo claro, y lo he compartido con ellos desde ayer, les he dicho ‘os he echado de menos, y no sabéis cuánto he deseado poder celebrar la Eucaristía de nuevo con todos vosotros y vosotras’”.

Ignacio Fernández, en su toma de posesión como vicario territorial, el pasado mes de diciembre.