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20.06.2022
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Ha fallecido el presbítero Javier Olabe “un pastor con olor a oveja”

Joan dan zapatuz, Javier Olabe San Juan eleizbarrutiko abade eta “gizon maite-maitea” hil zan Bilbon, 85 urteko zala. Bere arimaren aldeko hileta-eleizkizuna bihar, ekainak 21, ospatuko da Mundakako Andra Mari parrokian.
El sábado falleció en Bilbao, a los 85 años, el presbítero diocesano Javier Olabe San Juan. Su funeral tendrá lugar el martes, 21 de junio, a las 19:00 h., en la parroquia de Andra Mari, de Mundaka. Olabe, nació en Mundaka el 5 de diciembre de 1936 y fue ordenado presbítero, en Bermeo, el 12 de septiembre de 1966. Actualmente vivía en la residencia sacerdotal de San Vicente de Bilbao, donde falleció este pasado sábado.  

Tras su ordenación fue nombrado coadjutor de San Juan, de Orozko y posteriormente de Mamariga, en Santurtzi. Los años 1969-70 estuvo en el Apostolado del Mar en Bermeo y de 1970 al 78, como coadjutor de Mundaka. De 1978 a 1987, fue miembro del equipo presbiteral de Mundaka. De 1987 a 1991, ecónomo de Elantxobe y encargado de Akorda. En la década de los 90 fue párroco de Natxitua y posteriormente, de Elantxobe, Ibarrangelua y Akorda. Más tarde, hasta su jubilación, párroco de La Asunción de Busturia y San Miguel de Altamira.

Un cura muy querido, “un pastor con olor a oveja”

El actual vicario episcopal territorial de la vicaría V, Jose Mari Kortazar, le conoció siendo muy joven y, a lo largo de su vida, tuvo una relación muy estrecha con él. “Le conocí de chaval y luego de cura. Parte de mi vocación viene de él”, reconoce.

Dice que , Javier Olabe, fue un “pastor con olor a oveja”. Un presbítero que amaba a su pueblo y el pueblo a él; que sufrió mucho durante el franquismo y que llegó a sufrir torturas.

Siendo cura, trabajó llevando la contabilidad en un taller: “siempre estaba preocupado por ayudar y también tuvo mucha paciencia con los jóvenes, se llevaba bien con la gente. Toda la vida le hemos conocido en el pueblo y era un cura muy querido”.

Ha fallecido el presbítero Javier Olabe “un pastor con olor a oveja”
Javier Olabe San Juan

No le gustaban los conflictos

Otro compañero suyo sacerdote, Joseba Iturbe, con el que vivió varios años y con quien, además, compartió destino pastoral dice que Javi era más bien callado, reservado y no se metía con nadie, no le gustaban los conflictos”, que fue un hombre muy generoso con la gente, que “animaba y ayudaba”.

Preocupado por las personas enfermas

Bego Andonegi, referente parroquial de Mundaka, trató con Javier Olabe sobre todo en su etapa en la residencia “Geure-Etxea”, donde vivió antes de trasladarse a la residencia sacerdotal de San Vicente, en Bilbao. Estaba ya bastante delicado y se no se le entendía bien al hablar y, Andonegi, colaboraba con él en las celebraciones, en la liturgia y los temas en los que él solicitaba su ayuda.

Javier Olabe –recuerda Andonegia lo largo de su vida, ha ayudado a muchísimos jóvenes con problemas de drogadicción y, también, estuvo siempre atento a las personas enfermas, para visitarles en el hospital o domicilio y acompañar a sus familiares. Él siempre se prestaba”.

“Javi isila eta begiratua zan, ez eban inoren contra egiten eta gatazkak ez ebazan gustuko”. Eskuzabala zan eta beti egoan “adore eta laguntza emoteko prest”.

La música

Las personas con quienes hemos hablado para escribir estas líneas coinciden en destacar su faceta como músico “le encantaba tocar el piano y, de jóvenes, -recuerda Kortazar“íbamos a cantar villancicos por los caseríos”.

En la residencia también tenía un teclado, que tocó mientras pudo. La música, fue una de las áreas más importantes de su vida, llegó a componer algunos temas que se actualmente se siguen cantando en la liturgia.

Olabe fue muy querido en Mundaka y hace un tiempo recibió un homenaje por parte del pueblo y la parroquia. A través del grupo “Gazte-zar”, surgido desde la parroquia, impulsaron la Euskal Dantza en el pueblo, además de salidas al monte y a cantar Santa Ageda por los caseríos. Fue uno de los impulsores del club de remo “Mundakako Arraun taldea”. Y, en los carnavales de la localidad, al personaje masculino de los “Atorrak” se unió más tarde el de las “Laminak”, personaje femenino, para el que Javier Olabe compuso música y letra y para las que, cada año, cantaban una nueva canción compuesta por él.

Javier Olabe, “un pastor con olor a oveja” Goian bego!

Javier Olabe San Juan

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