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18.02.2024

Uriarte “Un hombre capaz de leer la vida desde el Evangelio”

Seguimos recogiendo testimonios en torno a la figura del obispo emérito de San Sebastián, Juan María Uriarte, fallecido ayer en Bilbao. Mañana lunes, tendrá lugar su funeral en la basílica de Begoña a las 17:00, presidido por el obispo de Bilbao, Joseba Segura y que será emitido en directo a través de esta web. El martes, se celebrará una Eucaristía funeral en la catedral del Buen Pastor de San Sebastián, a las 19:00 h., presidida por el obispo Fernando Prado y el domingo 25 de febrero, a las 12:30, será la misa de salida por su eterno descanso, en la parroquia San Salvador de Fruiz, su localidad natal. 

La capilla ardiente de Mons. Juan María Uriarte estará abierta desde hoy, a las 17:00 h. hasta mañana lunes, a las 15:30 h. en la Casa de Espiritualidad de Begoña. 

Fernando Valera, actual obispo de Zamora, diócesis de la que Uriarte fue obispo entre los años 1991 a 2000:

 Al enterarse de su fallecimiento, el obispo diocesano de Zamora, ha pedido a la comunidad cristiana de Zamora que eleven una oración al Señor por el descanso eterno de don Juan María.Transmitimos nuestro pésame y nuestro cariño a sus familiares, amigos y muy especialmente a las diócesis de Bilbao y de San Sebastián. Nos unimos en la oración y en la esperanza en Cristo vencedor de la muerte”.

Reconocimiento a Uriarte
Mons. Uriarte, junto con los actuales obispos de San Sebastián y Zamora, diócesis en las que él ejerció su episcopado

Mertxe Maiztegi, Secretaria General del Obispado cuando Uriarte era obispo auxiliar y amiga personal:

“Para mí ha sido un gran amigo, un gran referente”, dice Mertxe, que le define como un hombre muy capaz de leer la realidad de la vida desde el Evangelio. Además, dice “ha sido un gran trabajador por la paz, que ha abierto caminos hacia la paz y se ha volcado en ello”.

Para Maiztegi, Uriarte ha sido un gran hombre de Iglesia, “muy desde el mundo, desde las realidades de la vida. Siempre muy ocupado y preocupado de la Iglesia y del mundo. Eso -destaca- lo ha sabido vivir siempre. Últimamente vivía mirando hacia este futuro que le estaba llegando. Yo le he percibido como un gran orante en esta etapa de la vida y también muy pegado a la vida misma”.

Fernando Huarte. Uriarte vivió con Fernando y su familia -Arantza, Maider y Gaizka-, durante varios años:

Hasta que se fue a Zamora, como obispo, Uriarte convivió con esta familia, como uno más. Tras su marcha siguieron estando muy cercanos a él y cuando estuvo en San Sebastián solía volver a casa, a Bilbao, los fines de semana, hasta que se agudizó la enfermedad de Arantza y no fue posible continuar.

Fernando recuerda cuando se conocieron “en un curso en París”, en 1974 y la gran sintonía que tuvieron desde el comienzo. Fernando estudiaba psicología y coincidieron allí, donde Uriarte se había trasladado desde Lovaina. “Nos ha acompañado muchísimo desde el inicio». Estuvo en la boda de Fernando y Arantza, en París y en 1976, Fernando volvió para estar presente en su ordenación como obispo.

Al regresar todos a vivir a Bilbao, se inició una convivencia familiar que duró muchos años. Él quiso vivir en familia con ellos. “Nosotros le dimos esa cobertura de familia y él nos dio la oportunidad de conocerle y vivir con él y tener muchos encuentros interesantes y conocer a muchas personas”, aunque Fernando reconoce que también sufrieron junto a él “muchas dificultades de su vida como obispo, gente que no hablaba bien de él y épocas difíciles. El -afirma- siempre estuvo muy comprometido con la búsqueda de la paz. Juan Mari sabía escuchar y aceptar las cosas diferentes. Eso resume muy bien su actitud: su sencillez y su comprensión”.

Fernando, define a Juan Mari como un gran creyente, una persona muy comprometida, euskatzale, familiar, respetuoso, cariñoso e inteligente. “Todo bueno», dice, «aunque algún defecto si tenía, -sonríe- le llamaban ‘el divino impaciente’, a veces era un poco inquieto y le costaba descansar”.

 Andoni Gerrikaetxebarria, ex vicario general y primo de Juan Mari:

“Juan Mari está en mi vida desde siempre. Somos de la misma edad. Vivimos en la misma plaza del pueblo de Fruiz. Fuimos a la misma escuela y yo iba mucho a casa de su ama. La tía Mari. Vidas conjuntas. Tuvimos mucha relación desde niños”.

En el tema de su vocación Juan Mari también fue una persona importante para Andoni “¡era alguien tan cercano a mí y que yo veía con tantas cualidades!”. Uriarte se ordenó presbítero en 1957, año en que entró Andoni en el Seminario diocesano, “a partir de ahí, hay una relación de otro estilo, más espiritual, más intensa, más de cercanía y de cosas en común. Seguimos ahí en relación, siempre”.

Andoni valora mucho la amistad que mantuvieron “cordialidad y cercanía. Fui descubriendo y admirando en él sus grandes valores. Toda su capacidad, su sabiduría y todo lo que era capaz de transmitir. Una vida rica, fue cercano cariñoso y a la vez un hombre a quien se consultaba para pedir consejo y siempre te respondía y continuabas esa relación porque merecía la pena”.

Resalta el hecho de que estuvo activo hasta el último momento y como acababa de publicar un libro el pasado mes de enero. “Siempre estaba al tanto de la actualidad eclesial y social y en el contacto con él descubrías las muchas amistades que tenía en todos los ámbitos con quienes mantenía una relación habitual y a veces familiar” .

Juan María Uriarte Goirizelaia.